La estructura de las revoluciones científicas

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Resumen
Texto La estructura de las revoluciones científicas
Autor Thomas Kuhn
Año 1962
Carrera Filosofía
Materias Introducción al Pensamiento Científico
Filosofía de las Ciencias
Cátedra Gentile

Capítulo I. Introducción[editar | editar código]

Quizá la ciencia no se desarrolla mediante la acumulación de descubrimientos e invenciones individuales. Los historiadores de la ciencia han comenzado a plantear nuevos tipos de preguntas. En lugar de buscar contribuciones permanentes de una ciencia antigua a nuestro estado presente, tratan de mostrar la integridad histórica de esa ciencia en su propia época.

Las primeras etapas del desarrollo de la ciencia se han caracterizado por una competencia continua entre algunos modos de ver la naturaleza, cada uno de ellos parcialmente derivado de los dictados de la observación y métodos científicos y todos ellos más o menos compatibles con ellos. Estas escuelas se diferencian en sus modos inconmensurables de ver el mundo y de practicar en él la ciencia.

La investigación efectiva difícilmente comienza antes de que a una comunidad científico considere haber obtenido respuestas firmes a preguntas como las siguientes: ¿Cuáles son las entidades fundamentales de que se compone el universo? ¿Cómo interactúan esas entre sí y con los sentidos? ¿Qué preguntas se pueden plantear legítimamente acerca de tales entidades y qué técnicas se pueden emplear para buscar soluciones?

La ciencia normal, la actividad en que la mayoría de los científicos emplean inevitablemente casi todo su tiempo, se asienta en el supuesto de que la comunidad científica sabe cómo es el mundo.

Cuando la profesión ya no puede hurtarse durante más tiempo a las anomalías que subvierten la tradición corriente de la práctica científica, entonces comienzan las investigaciones extraordinarias, que finalmente llevan a la profesión a un nuevo conjunto de compromisos. Todas las revoluciones producen un desplazamiento en los problemas susceptibles de examen científico y en las normas con las cuales la profesión determina qué cuenta como un problema admisible o como solución legítima a un problema.

Capítulo II. El camino hacia la ciencia normal[editar | editar código]

Ciencia normal: investigación basada firmemente en uno o más logros científicos pasados, logros que una comunidad científica particular reconoce durante algún tiempo como el fundamento de su práctica ulterior. Hoy en día tales logros se recogen en los libros de texto científicos, tanto elementales como avanzados. Dichos libros de texto exponen el cuerpo de la teoría aceptada, ilustran muchas o todas sus aplicaciones afortunadas y confrontan tales ejemplos de observaciones y experimentos. Los libros de texto clásicos (1) eran capaces de atraer a un grupo duradero de partidarios alejándolos de los modos rivales de actividad científica; (2) eran lo bastante abiertas para dejarle al grupo de profesionales de la ciencia así definido todo tipo de problema por resolver.

Paradigma: logro que comparte esas dos características. La intención del término "paradigma" es sugerir que alguno ejemplos de la práctica científica, ejemplos que incluyen conjuntamente leyes, teorías, aplicación e instrumentación, suministran modelos de los que surgen tradiciones particulares y coherentes de investigación científica. El estudio de los paradigmas prepara al estudiante para convertirse en miembro de una comunidad científica particular en la que trabajará más adelante.

En el período pre-paradigmático, nos encontramos un diferente número de escuelas y subescuelas rivales. Eso sucedía en la óptica física anterior a Newton: al ser incapaz de dar por supuesto un cuerpo común de creencias, cada autor de óptica física se ve obligado a construir de nuevo su campo desde su s fundamentos. Al hacerlo, la elección de las observaciones y experimentos que apoyan su punto de vista es relativamente gratuito, pues no hay un conjunto normal de métodos o de fenómenos u método autor de óptica se viene obligado a emplear y explicar.

En ausencia de algún paradigma o de algún candidato a paradigma, es probable que parezcan igualmente relevantes todos los hechos que podrían corresponder al desarrollo de una ciencia dada. Como resultado de ello, la primitiva recolección e datos es una actividad mucho más aleatoria que la familiar en el desarrollo científico posterior.

En general, la divergencia original desaparece por el triunfo de una de las escuelas preparadigmáticas que, debido a sus propias creencias y preconcepciones características, prestaba atención tan sólo a una parte restringida de aquella masa de información desmesurada e informe. Electricidad: el grupo de electricistas podía examinar con mucho más detalle ciertos fenómenos escogidos, diseñando para la tarea un equipo experimental muy especializado y utilizándolo de una manera mucho más sistemática y obstinada de lo que los electricistas habían hecho antes. Tanto la recogida de hechos como la articulación teórica se convirtieron en actividades estrictamente dirigidas. Basta con que se reciba un paradigma para que un grupo que antes se interesaba solamente en el estudio de la naturaleza se transforme en una profesión o al menos en una disciplina. La formación de revistas especializadas, la fundación de sociedades de especialistas y la exigencia de un lugar especial en el currículum se asocia normalmente con la recepción inicial por parte del grupo de un paradigma único.

Dado un libro de texto, el científico creador puede iniciar su investigación donde éste termina, concentrándose exclusivamente en los aspectos más sutiles y más esotéricos de los fenómenos naturales de que se ocupa el grupo. Estas contribuciones aparecerán normalmente en forma de artículos breves dirigidos exclusivamente a los colegas profesionales, las personas que se puede suponer que tienen conocimiento de un paradigma compartido.

Un general, un campo dado constituye una ciencia si es capaz de establecer un paradigma que demuestra ser capaz de guiar la investigación de todo el grupo.

Capítulo III. La naturaleza de la ciencia normal[editar | editar código]

Si el paradigma representa el trabajo que ha sido realizado de una vez por todas, ¿qué otros problemas deja para que los resuelva el grupo cohesionado? Un paradigma es un modelo o patrón aceptado. En ciencia un paradigma rara vez es un objeto que se pueda replicar (eso sucede por ejemplo, cuando en latín decimos que amo amas amat es el paradigma de primera declinación). Por el contrario, es un objeto que debe articularse y especificarse ulteriormente en condiciones nuevas o más rigurosas.

El éxito de un paradigma en sus momentos iniciales consiste en gran medida en una promesa de éxitos detectable en ejemplos seleccionados y aún incompletos. La ciencia normal consiste en la actualización de dicha promesa, actualización que se logra extendiendo el conocimiento de aquellos hechos que el paradigma exhibe como especialmente reveladores, aumentando la medida en que esos hechos encajan con las predicciones del paradigma, así como articulando más aún el paradigma mismo. Las operaciones de retoque ocupan a la mayoría de los científicos a lo largo de sus carreras; constituyen la "ciencia normal". La investigación en ciencia normal se orienta a la articulación de los fenómenos y teorías ya suministrados por el paradigma.

Las áreas investigadas por la ciencia normal son minúsculas, pero así se llega a una profundidad que de otro modo no sería imaginable. Cuando el paradigma del que derivan ciertas restricciones deja de funcionar, cierto mecanismo asegura el relajamiento de las restricciones que atan a la investigación. En este punto los científicos se comportan de otra manera y cambia la naturaleza de los problemas que investigan.

Recolección de hechos: experimentos y ovbservaciones descritos en las revistas técnicas con las que los científicos infornman a sus colegas acerca de los resultados de su investigación continua. Tres núcleos normales de investigación científica fáctica:

  • Determinación de los hechos significativos. Clase de hechos que, según ha mostrado el paradigma, son especialmente reveladores de la naturaleza de las cosas. El paradigma hace que valga la pena determinarlos con mayor precisión, y también en una mayor variedad de situaciones. Presentes, por ejemplo, en astronomía (posición y magnitud estelar), física (pesos específicos de los materiales, longitudes de onda), química (composición, pesos de combinación, puntos de ebullición).
  • Encaje de los hechos con la teoría. Hechos que, aunque a menudo carezcan en sí mismos de mucho interés, con todo se pueden comparar directamente con predicciones extraídas de la teoría paradigmática. No suele haber muchas áreas en las que una teoría científica pueda compararse directamente con la naturaleza. Las mejoras del acuerdo entre teoría y naturaleza representan un reto constante a la habilidad y la imaginación del experimentador y del observador. Se necesitan aparatos especiales para suministrar datos especiales exigidos por las aplicaciones concretas del paradigma. Casos de eso hay en física (telescopios espaciales para demostrar la predicción copernicana de la paralaje anual, aparato de Foucault para demostrar que la velocidad de la luz es mayor en el aire que en agua); ponen de manifiesta el enorme esfuerzo e ingenio que ha exigido la producciónd e un acuerdo cada vez más estrecho entre la naturaleza y la teoría.
  • Articulación de la teoría. Trabajo empírico emprendido para articular la teoría paradigmática, resolviendo algunas de sus ambigüedades residuales y permitiendo la resolución de problemas sobre los que anteriormente se había limitado a llamar la atención. Es la clase más importante de todas, la resolución de rompecabezas.
    • En las ciencias más matemáticas, los experimentos orientados a la articulación se dirigen a determinar constantes físicas (constante de atracción universal).
    • También pueden orientarse a la obtención de leyes cuantitativas (Boyle, Coulomb, Joule, etc.).
    • Es probable que un paradigma desarrollado para un conjunto de fenómenos resulte ambiguo cuando se aplica a otros estrechamente relacionados con ellos. Se precisan entonces experimentos para elegir una de las maneras alternativas de emplear el paradigma en la nueva área de interés.

Problemas teóricos de la ciencia normal (isomorfos a los problemas empíricos):

  • Utilizar la teoría existente para predecir información fáctica de valor intrínseco. Son las manipulaciones de la teoría que se emprenden no porque las predicciones a que dan lugar sean intrínsecamente valiosas, sino porque se pueden confrontar directamente con los experimentos. Muestran una nueva aplicación del paradigma o aumentan la precisión de una aplicación que ya fue hecha. Puede resultar un trabajo arduo. Por ejemplo, las leyes de Newton se habían ideado para mecánica celeste, y luego se articuló para que fueran aplicables a otros campos.
  • Precisar la teoría para que concuerde con los hechos. Por ejemplo Newton tenía que despreciar toda atracción gravitatoria que no sea la que se da entre los planetas y el Sol, para derivar sus leyes. Luego se necesitaron técnicas teóricas para abordar el problema del movimiento de más de dos cuerpos atrayéndose a la vez, entre otros.
  • Clarificación por reformulación (explicitar el significado de los Principia de Newton).

Los problemas de articulación de un paradigma son a la vez teóricos y empíricos. En general, los cambios de una teoría derivan del trabajo empírico orientado a la articulación.

Capítulo IV. La ciencia normal como resolución de rompecabezas[editar | editar código]

El proyecto que tiene como fin la articulación del paradigma no busca novedades inesperadas. Para los científicos, los resultados obtenidos en la investigación normal son significativos porque aumentan la amplitud y la precisión con que se puede aplicar el paradigma. Resolver un problema de investigación normal es lograr lo previsto de un modo nuevo, lo que exige la solución de todo tipo de rompecabezas complejos tanto instrumentales como conceptuales y matemáticos. Los rompecabezas constituyen esa categoría especial de problemas que pueden servir para poner a prueba el ingenio y la habilidad en dar con la solución. Una de las cosas que adquiere una comunidad científica junto con un paradigma es un criterio para elegir problemas, la existencia de cuyas soluciones se puede dar por supuesta en tanto en cuanto el paradigma resulte aceptable. En gran medida esos serán los problemas que la comunidad admitirá como científicos.

El individuo que hace ciencia rara vez pone en duda el conocimiento establecido; lo que representa para él un reto es la convicción de que, si es lo bastante habilidoso, podrá resolver un rompecabezas que ninguna otra persona ha resuelto antes o no lo ha resuelto tan bien.

Para contar como rompecabezas, debe haber:

  • Una solución segura.
  • Reglas que limiten la naturaleza de las soluciones aceptables y de los pasos mediante los cuales han de obtenerse.
  • La persona que construye un instrumento para determinar cierta cantidad debe mostrar que los número producidos por su instrumento son los que encajan con la teoría.

El estudio de las predicciones de la ciencia normal descubre ciertas reglas adicionales que ofrecen mucha información cerca de los compromisos que los científicos derivan de sus paradigmas. La mayoría de esas reglas son enunciados explícitos de leyes científicas y versan sobre conceptos y teorías científicas; en tanto sean respetables, contribuyen a plantear rompecabezas y a limitar las soluciones aceptables. Tres tipos de compromiso:

  • Compromisos sobre la preferencia de tipos de instrumentación y sobre los modos en que se pueden utilizar legítimamente los instrumentos aceptados.
  • Compromisos de alto nivel, cuasi metafísicos. Estos compromisos terminan siendo metafísicos, pues dicen qué hay en el mundo; metodológicos, pues fijan la forma de las leyes; y a su vez, determinantes en la elección de problemas.
  • Compromisos sin los que nadie es un científico. Por ejemplo, el científico ha de preocuparse por comprender el mundo y por extender la precisión y la amplitud con que se ha ordenado.

Esta red de compromisos suministra reglas que dicen a quienes practican una especialidad madura cómo es el mundo y cómo es su ciencia, y les permite concentrarse con tranquilidad en los problemas esotéricos que le determinan estas reglas y el conocimiento existente. La discusión de los rompecabezas y de las reglas ilumina la naturaleza de la práctica científica normal.

Muchas veces, las reglas no especifican por sí mismas todo cuanto la práctica de esos especialistas poseen en común. La ciencia normal es una actividad altamente determinada, pero no tiene por qué estar completamente determinada por reglas. Las reglas derivan de los paradigmas, pero los paradigmas pueden guiar la investigación incluso en ausencia de reglas.

Capítulo V. La prioridad de los paradigmas[editar | editar código]

¿Cómo determina el historiador los núcleos especiales de compromiso (reglas aceptadas? Los paradigmas de una comunidad científica madura se pueden detectar con relativa facilidad. Pero la determinación de los paradigmas compartidos no es, con todo, la determinación de las reglas compartidas. Al emprenderlo, el historiador ha de comparar los paradigmas de la comunidad entre sí y con sus informes ordinarios de investigación. La búsqueda de reglas es mucho más difícil y menos satisfactoria que la búsqueda de paradigmas.

Pero la ausencia de una interpretación estándar o de una reducción aceptada a reglas no impedirá que el paradigma dirija la investigación. La existencia de paradigmas ni siquiera necesita entrañar la existencia de un conjunto pleno de reglas. En ausencia de un cuerpo competente de reglas, ¿qué es lo que liga a los científicos a una tradición particular de ciencia normal? Juegos de lenguaje y parecidos de familia: se puede decir lo mismo sobre las diversas técnicas y problemas de investigación qué surgen dentro de una única tradición de ciencia normal. No es que todas ellas satisfacen cierto conjunto de reglas identificables. Antes bien, deben relacionarse por semejanza y por modelado con una u otra parte del corpus científico que la comunidad en cuestión ya reconoce como uno de sus logros establecidos. Los científicos trabajan a partir de modelos adquiridos a través de la educación y de la subsiguiente exposición a la bibliografía, a menudo sin conocer plenamente o sin necesidad siquiera de saber qué características han conferido a tales modelos la condición e paradigmas comunitarios. Y dado que no es así, no necesitan un conjunto completo de reglas. Los paradigmas pueden ser previos, más coercitivos y más completos que cualquier conjunto de reglas de investigación que se pudiera extraer de ellos de manera inequívoca. Los paradigmas operan de hecho de esta manera (los paradigmas guían la investigación mediante un modelado directo así como mediante reglas abstractas), pues:

  • Es muy difícil descubrir las reglas que han guiado a las tradiciones concretas de la ciencia normal.
  • Los científicos nunca aprenden conceptos, leyes y teorías por sí mismos, en abstracto. Por el contrario, estas herramientas intelectuales se encuentran desde el principio en una unidad histórica y pedagógicamente previa que las muestra en sus aplicaciones y a través de ellas. Una teoría novedosa se anuncia siempre junto con sus aplicaciones a algún abanico concreto de fenómenos naturales, sin los cuales ni siquiera podría ser un candidato a la aceptación.
  • La ciencia normal puede avanzar sin reglas sólo en tanto en cuanto la comunidad científica pertinente acepte las soluciones concretas a los problemas que ya han sido conseguidas sin ponerlas en tela de juicio. Las reglas, por tanto, deben volverse importantes, desvaneciéndose la típica falta de interés por ellas, siempre que se considere que los paradigmas o modelos son inseguros. El período preparadigmático está regularmente marcado por debates frecuentes y profundos acerca de los métodos, problemas y normas de solución legítimos. Un poco antes y después de las revoluciones científicas. Pero en tanto los paradigmas se mantengan firmes, pueden funcionar sin un acuerdo sobre la racionalización o sin ningún intento de racionalización en absoluto.
  • Se pueden dar revoluciones pequeñas así como otras grandes; algunas revoluciones afectan tan sólo a los miembros de una subespecialidad profesional, y para tales grupos incluso el descubrimiento de un fenómeno nuevo e inesperado puede resultar revolucionario. Las reglas explícitas, cuando existen, son normalmente algo común a un grupo científico muy amplio, cosa que no tiene por qué ocurrir con los paradigmas. No todos los físicos manejan el mismo paradigma, si se dedican a campos distintos. Un cambio que incida tan sólo en una u otra aplicación de la mecánica cuántica, sólo será revolucionario para los miembros de una subespecialidad profesional particular. Aunque la mecánica cuántica sea un paradigma para muchos grupos científicos, no es el mismo paradigma para todos ellos. Como consecuencia, puede determinar de modo simultáneo diversas tradiciones de ciencia normal que se solapan sin ser coextensivas.

Capítulo VI. Las anomalías y el surgimiento de los descubrimientos científicos[editar | editar código]

La finalidad de la ciencia normal es la ampliación continua del alcance y precisión del conocimiento científico. No pretende encontrar novedades de hechos o de teorías, y cuando tiene éxito, no las encuentra. Pero la investigación científica descubre reiteradamente fenómenos nuevos e inesperados, y los científicos inventan una y otra vez teorías radicalmente nuevas. ¿Cómo pueden producirse cambios de este tipo? Son episodios comunes con una estructura que recurre con regularidad.

El descubrimiento comienza tomando conciencia de una anomalía, es decir, reconociendo que la naturaleza ha violado de algún modo las expectativas inducidas por el paradigma que gobierna la ciencia normal. Prosigue luego con una exploración más o menos amplia del área de la anomalía, y se cierra sólo cuando la teoría paradigmática se ha ajustado para que lo anómalo se vuelva algo esperado. La asimilación de un nuevo tipo de hecho exige un ajuste de la teoría que no se limita a ser un añadido, y hasta que no termina dicho ajuste, hasta que el científico no haya aprendido a ver la naturaleza de un modo distinto, el hecho nuevo no es en absoluto un hecho plenamente científico.

Pero si tanto la observación como la conceptualización, el hecho y la asimilación a una teoría, se encuentran inseparablemente unidos en el descubrimiento, entonces el descubrimiento es un proceso que ha de llevar tiempo. Tan sólo cuando todas las categorías conceptuales pertinentes están dispuestas por adelantado, descubrir que algo es y descubrir qué es podrá producirse sin dificultad, instantáneamente y a la vez.

El descubrimiento no es el tipo de proceso sobre el que sea adecuado plantear la pregunta (¿quién descubrió x?). Descubrir no es un acto único y simple. En el caso del oxígeno, cualquier intento de fechar su descubrimiento será inevitablemente arbitrario, porque descubrir un nuevo tipo de fenómeno es necesariamente un suceso complejo que entraña reconocer tanto que algo es, como qué es. El descubrimiento entraña un proceso extenso de asimilación conceptual. En el caso del oxígeno, entrañó también un cambio de paradigma; pero, ¿siempre un descubrimiento entraña un cambio de paradigma?

En este y otros casos, la evaluación de un nuevo fenómeno y por tanto su descubrimiento, varía con nuestra estimación de en qué medida el fenómeno violaba las expectativas inducidas por el paradigma.

Tener conciencia por adelantado de las dificultades tuvo que ser una parte significativa de lo que permitió a Lavoisier ver en los experimentos como los de Priestley un gas que el propio Priestley era incapaz de ver. La percepción de la anomalía, esto es, de un fenómeno para el que el paradigma no ha preparado al investigador, desempeña muchas veces una función esencial al desbrozar el camino para la percepción de la novedad.

Frente a lo del oxígeno, lo que ocurrió con los rayos X no implicó ninguna hecatombe en la teoría científica. ¿Podemos entonces decir que no entrañó un cambio paradigmático? En verdad sí lo implicó, pues aunque la teoría vigente no prohibiera la existencia de rayos X, éstos violaban expectativas profundamente enraizadas. Los rayos X abrieron un nuevo campo incrementando de este modo el dominio potencial de la ciencia normal. Pero además cambiaron algunos campos preexistentes, por ejemplo en cuanto al uso de instrumentación.

Los procedimientos y las aplicaciones paradigmáticas son tan necesarios para la ciencia como las leyes y las teorías paradigmáticas, y poseen los mismos efectos. Inevitablemente restringen el campo fenomenológico de la investigación científica en cualquier momento dado.

Tanto durante los períodos preparadigmáticos como durante las crisis que conducen a cambios paradigmáticos a gran escala, usualmente los científicos desarrollan muchas teorías especulativas e inarticuladas que pueden indicar el camino hacia un descubrimiento. Botella de Leyden: el instrumento llamado "botella de Leyden" surgió en algún punto en el curso de las investigaciones que les enseñaron estas cosas y les presentaron otros efectos anómalos diversos. Rasgos comunes a los descubrimientos de los que surgen nuevos tipos de fenómenos:

  • Conciencia previa de la anomalía.
  • Surgimiento gradual y simultáneo del reconocimiento tanto observacional como conceptual.
  • Cambio de categorías y procedimientos paradigmáticos.

Estas categorías forman parte incluso de la naturaleza del proceso perceptivo. Experimento de las cartas (no voy a explicarlo): ofrece un esquema simple y convincente del proceso de descubrimiento científico. Inicialmente sólo se experimenta lo previsto y usual incluso en circunstancias en las que más tarde se observará una anomalía. No obstante, una mayor familiaridad produce la conciencia de que algo está mal o remite el efecto a algo que ha ido anteriormente mal. Esta conciencia de anomalía inaugura un período en el que las categorías conceptuales se ajustan hasta que lo inicialmente anómalo se convierta en lo previsto. En este punto ha terminado el descubrimiento.

En aquellas áreas hacia las que el paradigma dirige la atención del grupo, la ciencia normal lleva a un detalle en la información y a una precisión de la correspondencia entre teoría y observación que no se podría obtener de otro modo. La anomalía sólo aparece contra el trasfondo suministrado por el paradigma. Cuánto más preciso y mayor alcance tiene ese paradigma, será un indicador tanto más sensible de una anomalía, siendo así una ocasión para el cambio de paradigma. Por eso la misma novedad científica suele surgir simultáneamente en diversos laboratorios.

Capítulo VII. Las crisis y el surgimiento de las teorías científicas[editar | editar código]

Los descubrimientos analizados en la sección anterior causaron o contribuyeron a un cambio de paradigma. Los cambios en que se vieron implicados estos descubrimientos fueron destructivos a la vez que constructivos. Una vez asimilados los descubrimientos, los científicos fueron capaces de explicar un abanico más amplio de fenómenos naturales o de explicar con mayor precisión algunos de los fenómenos ya conocidos. Ahora bien, estas ganancias se consiguieron al precio de rechazar algunas creencias o procedimientos previamente establecidos. Con todo, los descubrimientos no son las únicas fuentes de estos cambios paradigmáticos destructivo-constructivos.

Los tipos de descubrimiento considerados en la sección anterior no fueron responsables, al menos aisladamente, de la revolución copernicana, la newtoniana, la química y la de Einstein, que son otros casos de cambios de paradigma.

La pregunta es: ¿cómo pueden surgir teorías de este tipo a partir de la ciencia normal? El prerrequisito de todo cambio teórico aceptable es la conciencia de una anomalía. El surgimiento de teorías nuevas se ve usualmente precedido por un período de profunda inseguridad profesional debido a que exige una destrucción a gran escala del paradigma, así como grandes cambios en los problemas y técnicas de la ciencia normal. Dicha inseguridad está provocada por el persistente fracaso a la hora de resolver como se debería los rompecabezas de la ciencia normal.

  • Surgimiento de la astronomía copernicana: cuando el sistema precedente, el de la astronomía ptolemaica, se desarrolló inicialmente, resultaba muy eficaz a la hora de predecir posiciones cambiantes de las estrellas y planetas. Pero a comienzos del siglo XVI, un número cada vez mayor de los mejores astrónomos europeos reconocía que el paradigma astronómico fallaba en la aplicación a sus propios problemas tradicionales. En una ciencia madura, los factores externos son significativos sobre todo para determinar el momento del fracaso, la facilidad con que se reconoce y el área en que se produce por primera vez debido a que recibe allí especial atención.
  • Flogisto y Lavoisier. Una crisis precedió al surgimiento de la teoría del oxígeno sobre la combustión de Lavoisier. La teoría del flogisto demostraba ser cada vez menos útil para abordar la experiencia del laboratorio. Otra fuente de crisis a la que se enfrentó Lavoisier fue que estaba preocupado por explicar el aumento de peso que la mayor parte de los cuerpos experimentan cuando se queman o calcinan. Este problema condujo a un aumento del número de estudios espéciales en los que el problema ocupaba un lugar preeminente. Se había convertido este problema en un sobresaliente rompecabezas sin resolver.
  • Crisis de la física a finales del siglo XIX. En las últimas dos décadas del siglo XIX se fue aceptando la teoría electromagnética de Maxwell. La teoría de Maxwell llevó a una crisis en el paradigma del que había surgido. La discusión maxwelliana no había hecho referencia al arrastre del éter. Entonces, toda una serie de observaciones anteriores, hechas para detectar el desplazamiento a través del éter, se volvieron anómalas. Los años posteriores fueron testigo de una serie de ensayos, que finalizaron en una proliferación de teorías competitivas que suelen acompañar a la crisis.

En estos casos, tan sólo surge una teoría nueva tras un pronunciado fallo en la actividad normal de resolución de problemas. Además, el fracaso y la proliferación de teorías que lo anuncian ocurrieron no más de una década o dos antes de la formulación de la nueva teoría; la teoría nueva parece una respuesta directa a la crisis.

Además, la práctica anterior de la ciencia normal tenía todo tipo de razones para considerar a estos problemas (que en general eran conocidos hace tiempo) resueltos, lo que contribuyo a explicar por qué, cuando se produjo el sentimiento de fracaso, resultó tan agudo.

La solución de estos problemas había sido anticipada durante un período en el que no había crisis en la ciencia correspondiente, y en ausencia de crisis, tales anticipaciones se habían ignorado. Por ejemplo, Aristarco había anticipado la teoría de Copérnico en el siglo III a.C. Pero no había razón para tomarlo en serio. Incluso, cuando se impuso el copernicanismo, las pruebas observacionales no justificaban su elección; el reconocimiento de la crisis había sido responsable de la innovación.

Una determinada colección de datos puede ser siempre cubierta por más de una construcción teórica. La invención de alternativas, es algo que justamente los científicos rara vez emprenden excepto durante la etapa preparadigmática del desarrollo de su ciencia. En la ciencia ocurre como en las manufacturas: el cambio de herramientas es una extravagancia que se reserva para las ocasiones que lo exigen. El significado de las crisis es que ofrecen un indicio de que ha llegado el momento de cambiar de herramientas.

Capítulo VIII. La respuesta a la crisis[editar | editar código]

¿Cómo responden los científicos a la presencia de una crisis? En general, por más que empiecen a perder la fe y a tomar luego en cuenta las alternativas, no renuncian al paradigma que los ha llevado a la crisis. Esto es, no consideran a las anomalías como contraejemplos. [=Lakatos] Una vez que se ha alcanzado la condición de paradigma, una teoría científica sólo se considerará inválida si hay disponible un candidato alternativo para ocupar su lugar. Razones para considerar que los científicos no toman a las anomalías como contraejemplos:

  • No hay ningún proceso que los estudios históricos del desarrollo científico hayan puesto hasta ahora de manifiesto que tenga la menor semejanza con el estereotipo metodológico de falsación por contratación directa con la naturaleza. Lo que lleva a los científicos a rechazar una teoría se basa en algo más que en una contratación de la teoría con el mundo. La decisión de rechazar un paradigma conlleva siempre la decisión de aceptar otro, y el juicio que lleva a tal decisión entraña la comparación de ambos paradigmas con la naturaleza y entre sí.
  • Estos contraejemplos fácticos hacen que la teoría epistemológica dominante entre en crisis. Los partidarios de aquella ingeniarán articulaciones ad hoc de su teoría.

Rechazar un paradigma sin sustituirlo por otro es rechazar la propia ciencia. ¿Qué distingue la ciencia normal de la ciencia en situación de crisis? En ambas situaciones hay "contraejemplos", que en el primer caso son rompecabezas. Todo problema considerado por la ciencia normal como un rompecabezas puede considerarse como un contraejemplo, y por lo tanto, como una fuente de crisis. Incluso la existencia de una crisis no transforma por sí misma un rompecabezas en un contraejemplo. No existe una línea divisoria tajante, sino que mediante la proliferación de versiones del paradigma, la crisis relaja las reglas de resolución normal de problemas en modo tal que termina permitiendo el surgimiento del nuevo paradigma. Hay, entonces, dos alternativas: o bien ninguna teoría científica se enfrenta a contraejemplos, o bien todas las teorías se enfrentan continuamente a contraejemplos.

La ciencia normal debe esforzarse continuamente por producir un acuerdo más estrecho entre teoría y hechos, y dicha actividad puede interpretarse fácilmente como contratación o como búsqueda de confirmación o falsación. Su objetivo es resolver un rompecabezas para cuya mera existencia ha de suponerse la validez del paradigma. El fracaso a la hora de lograr una solución desacredita únicamente al científico y no a la teoría. ¿Cómo responden los científicos a la conciencia de una anomalía en la correspondencia entre teoría y naturaleza? Muy a menudo están dispuestos a esperar, especialmente si hay muchos problemas disponibles en otras partes del campo. Incluso en casos donde no parecen posible errores, una anomalía persistente y reconocida no siempre induce a una crisis. Si una anomalía conduce a una crisis, usualmente debe ser algo más que una anomalía; las dificultades a menudo se arreglan.

En ocasiones una anomalía pone claramente en tela de juicio algunas generalizaciones explícitas y fundamentales del paradigma. O, una anomalía sin alcance aparentemente fundamental puede provocar una crisis si las aplicaciones que impide poseen una importancia práctica particular, en este caso para el diseño del calendario y la astrología.

Cuando, debido a alguna razón, se considera que una anomalía es algo más que otro rompecabezas de la ciencia normal, ha comenzado la transición hacia la crisis y la ciencia extraordinaria. Un número creciente de las personas más eminentes del campo le presta cada vez más atención. Si continúa resistiéndose, cosa que no ocurre usualmente, muchos de ellos llegarán a considerar su resolución como el objeto de su disciplina.

En las crisis, las reglas de la ciencia normal se van haciendo cada vez más borrosas. Aunque aún exista un paradigma, pocos de los practicantes mostrarán estar totalmente de acuerdo acerca de cuál es, e incluso se pondrá en tela de juicio lo que antes eran soluciones normales a problemas zanjados. Los efectos de la crisis no dependen completamente de su reconocimiento consciente.

Efectos de la crisis:

  • La crisis comienza con el desdibujamiento de un paradigma y la consiguiente relajación de las normas de la investigación normal.
  • Toda crisis se puede cerrar de tres maneras distintas:
    • La ciencia normal termina demostrando ser capaz de manejar el problema que ha provocado la crisis.
    • El problema resiste incluso nuevos enfoques aparentemente radicales y entonces los científicos pueden llegar a la conclusión de que no se hallará una solución en el estado actual de su campo.
    • Una crisis puede terminar con el surgimiento de un nuevo candidato a paradigma y con la consiguiente batalla por su aceptación.

La transición de un paradigma a otro no es un proceso acumulativo, sino la reconstrucción de un campo a partir de nuevos fundamentos. Una vez consumada la transición, la profesión habrá cambiado su visión del campo, sus métodos y sus objetivos. Semejanza con la Gestalt: los científicos no ven algo como otra cosa, sino que simplemente lo ven.

Las crisis son preludios apropiados al surgimiento de teorías nuevas. Lo más probable es que se produzcan únicamente cuando se considera que la primera tradición se ha extraviado de manera lamentable. Lo más probable es que la teoría nueva se produzca únicamente cuando se considera que la primera tradición e ha extraviado de manera lamentable.

A menudo surge un paradigma, al menos embrionariamente, antes de que el desarrollo de la crisis haya ido muy lejos o antes de que haya sido identificada como tal. En casos como éstos, lo único que se puede decir es que un fallo menor del paradigma y la incipiente relajación de sus reglas de la ciencia normal bastaron para inducir en alguien una nueva manera de ver el campo.

Al enfrentarse a una anomalía manifiestamente fundamental de la teoría, el primer intento del científico será a menudo el de aislarla con más precisión y estructurarla. Forzará las reglas de la ciencia normal y verá hasta qué punto pueden funcionar dentro del área en que se encuentra la dificultad. Simultáneamente buscará el modo de amplificar el fallo, de hacerlo más sobresaliente y más sugerente. Durante la crisis el científico tratará constantemente de engendrar teorías especulativas que, de tener éxito, puedan descubrir el camino que conduce a un nuevo paradigma y, de no tenerlo, puedan abandonarse con relativa facilidad. En ocasiones, la forma del nuevo paradigma está prefigurada en la estructura que la investigación extraordinaria ha dado a la anomalía.

Este tipo de investigación extraordinaria se verá acompañado por el análisis filosófico, como instrumento para desbloquear los enigmas de su campo. Aunque el conjunto de reglas que el análisis filosófico busca puede no existir, la búsqueda de los supuestos puede seguir siendo un modo efectivo de debilitar el peso de la tradición sobre el pensamiento.

A menudo, también, las crisis hacen surgir nuevos descubrimientos.

Casi siempre las personas que han logrado estos inventos fundamentales de un paradigma nuevo, o bien han sido muy jóvenes, o bien han llegado muy recientemente al campo cuyo paradigma transforman. Se trata de personas que no estaban muy comprometidas con el paradigma anterior.

La transición resultante a un nuevo paradigma es una revolución científica. Las expresiones "revolución científica" y "ciencia extraordinaria" pueden haber parecido equivalente. Y esto parece ser lo mismo que "ciencia no normal", por lo que llegamos a una circularidad. Pero tal circularidad caracteriza a las teorías científicas y no es impropia. Hay numerosos criterios del fracaso en la actividad científica normal, que no dependen de que el fracaso sea seguido por una revolución.

Capítulo IX. La naturaleza y la necesidad de las revoluciones científicas[editar | editar código]

Revoluciones científicas: episodios de desarrollo no acumulativo en los que un paradigma antiguo se ve sustituido en todo o en parte por otro nuevo incompatible con él.

¿Por qué llamamos "revolución" a un cambio de paradigma?

Paralelismo con las revoluciones políticas:

  • Empieza con la creciente sensación de que las instituciones existentes han dejado de abordar adecuadamente los problemas.
  • Las revoluciones políticas tienen como objetivo modificar las instituciones políticas por caminos que esas mismas instituciones prohíben. Su éxito presupone el abandono parcial de un conjunto de instituciones a favor de otro. Conforma a la crisis se hace más profunda, la sociedad se divide en campos o partidos enfrentados, uno de los cuales trata de defender la vieja constelación institucional, mientras que otros buscan instituir una nueva. Y una vez producida la polarización, el procedimiento político falla. No se reconoce el marco suprainstitucional para dirimir las diferencias revolucionarias, y finalmente los partidarios apelan a la persuasión de masas.

De todas maneras, las revoluciones científicas sólo tienen que parecer revolucionarias a aquellos cuyos paradigmas se ven afectadas por ellas.

Al igual que la elección entre instituciones políticas enfrentadas, la que se da entre paradigmas rivales resulta ser una elección entre modos incompatibles de vida comunitaria. La elección no está determinada merced a los procedimientos de evaluación característicos de la ciencia normal, pues ésta depende de cierto paradigma que está en duda.

Cada grupo usará su propio paradigma para argumentar en defensa del mismo (circular). Mostrarán cómo será la práctica científica para aquellos que adopten la nueva visión de la naturaleza. Pero la naturaleza de este argumento es sólo persuadir. En la elección de paradigma no hay una norma superior al consenso de la comunidad pertinente.

¿Hay razones intrínsecas para que la asimilación de un nuevo tipo de fenómeno o de una nueva teoría científica hayan de exigir el rechazo de un paradigma previo?

Si existen tales razones, no derivan de la estructura lógica del conocimiento científico.

Teoría acumulativa: Los nuevos tipos de fenómenos muestran al existencia de orden en un aspecto de la naturaleza en el que antes no se había visto.

Objeción: Hay razones crecientes para preguntare si realmente puede constituir una imagen de la ciencia. Tras el período preparadigmático, la asimilación de todas las teorías nuevas y de casi todos los tipos nuevos den fenómenos ha exigido de hecho la destrucción de un paradigma previo y el consiguiente conflicto entre escuelas rivales de pensamiento científico. La ciencia no tiende al ideal sugerido por nuestra imagen de su carácter acumulativo.

La actividad normal, que es acumulativa, debe su éxito a la capacidad de los científicos de seleccionar problemas que se pueden resolver con técnicas conceptuales e instrumentales próximas a las ya existentes. Una novedad inesperada, un descubrimiento nuevo, sólo podrá surgir en la medida en que sus expectativas acerca de la naturaleza y su instrumental resulten estar equivocados. Por eso, ha de haber un conflicto entre el paradigma que revela la anomalía y el que más tarde vuelve legal a dicha anomalía.

Tres tipos de fenómenos sobre los que se puede desarrollar una teoría nueva:

  • Fenómenos ya bien explicados por paradigmas existentes, los cuales rara vez suministran un motivo o un punto de partida para la construcción teórica.
  • Fenómenos cuya naturaleza está marcada por el paradigma existente, aunque los detalles sólo se pueden comprender mediante una ulterior articulación teórica. En general se dirigen a la articulación de los paradigmas existentes, pero pueden llevar a...
  • Anomalías reconocidas, cuyo rasgo característico es su obstinada negativa a dejarse asimilar por el paradigma existente. Sólo este tipo da lugar a nuevas teorías. La nueva teoría exitosa ha de ofrecer en algún lugar predicciones que sean distintas de las derivadas de su predecesora. Tal diferencia no podría darse si ambas fueran lógicamente compatibles. En el proceso de su asimilación, la segunda ha de desplazar a la primera.

Objeción a tesis de Kuhn: La mecánica relativista no puede haber mostrado que la dinámica newtoniana estaba equivocada porque la mayoría de los ingenieros todavía usa la mecánica newtoniana con mucho éxito. La teoría newtoniana pareciera derivar de la de Einstein, y ser un caso especial de ella. Einstein sólo pudo mostrar que eran erróneas las pretensiones extravagantes de la teoría.

Respuesta:

  • Para salvar las teorías de esta manera, ha de restringirse su rango de aplicación a aquellos fenómenos y a aquel nivel de precisión observacional con los que ya tratan las pruebas experimentales disponibles. Estas prohibiciones resultan lógicamente inobjetables; pero (sic) el hecho de aceptarlas significaría el fin de la investigación mediante la que la ciencia continúa progresando. El compromiso con el paradigma ha de extenderse a áreas y grados de precisión para los que no hay antecedente pleno. Si no fuese así, el paradigma no podría suministrar rompecabezas que no hubieran sido ya resueltos.
  • ¿Se puede derivar realmente la dinámica newtoniana de la dinámica relativista? Podría hacerse una derivación, pero espuria. Pues por más que ciertos enunciados sean un caso especial de la mecánica relativista, no son las leyes de Newton. Las variables y parámetros siguen apareciendo en esos enunciados y siguen representando el espacio, el tiempo y la masa einsteinianos. Estos conceptos, para los físicos, son muy distintos de los conceptos newtonianos que llevan el mismo nombre. LA transformación conceptual es decisivamente destructiva del paradigma anterior establecido.

Para los científicos, resulta real la mayoría de las diferencias manifiestas entre una teoría científica rechazada y su sucesora. Los paradigmas sucesivos nos dicen cosas distintas acerca de la población del universo, así como acerca del comportamiento de esa población. Con un nuevo paradigma, algunos de los viejos problemas pueden verse relegados a otra ciencia o pueden ser declarados "acientíficos". Otros, que parecían triviales, pueden convertirse en el arquetipo mismo de los logros científicos importantes. Y a medida que cambian los problemas, cambian también las normas que distinguen una solución científica real de una mera especulación metafísica. La tradición científica normal que surge de una revolución científica no sólo es incompatible con lo anterior, sino que a menudo resulta de hecho inconmensurable.

Newton: el ejemplo del paradigma resultante de su obra fue un cambio ulterior y parcialmente destructivo de los problemas y normas legítimas para la ciencia. Luego de Newton, decir que una piedra caía al suelo porque su "naturaleza" la lleva hacia el centro del universo comenzó a tenerse como un mero juego de palabras. No había otra cualidad que el tamaño, la forma, posición y movimiento de los corpúsculos elementales de materia básica. No podía atribuírsele otra cualidad a los cuerpos. Esto permitió reinterpretar interacciones de sobra conocidas. Sin embargo, uno de los problemas más provocativos era ahora la búsqueda de una explicación mecánica de la gravedad. Y paulatinamente los científicos del siglo XVII aceptaron la opinión de que la gravedad era ciertamente innata. Se volvió así a una norma escolástica, y se admitieron, junto con la forma, el tamaño, etc., las atracciones y repulsiones innatas. Electricidad: Una vez dado este cambio de normas, los electricistas de 1740 podían hablar de una "virtud" atractiva del fluido eléctrico sin desencadenar burlas. Así, los efectos eléctricos comenzaron a presentar progresivamente un orden distinto del que habían mostrado cuando se veían como efectos de un efluvio mecánico que sólo podía actuar por contacto. La electricidad fue un dominio científico afectado por la legitimización de la búsqueda de fuerzas innatas a la materia.

Los cambios en las normas que rigen los problemas, conceptos y explicaciones permisibles pueden transformar la ciencia.

Química: La reforma de Lavoisier barrió los "principios" químicos (uno de los cuales era el flogisto), con lo que terminó por despojar a la química de una capacidad explicativa real y llena de posibilidades. Se necesitaba un cambio de normas para compensar esa pérdida.

Luz: La teoría electromagnética de la luz (Maxwell) no ofrecía una explicación del medio capaz de sustentar las ondas luminosas, y claramente contribuyó a que fuese mucho más difícil que antes encontrar tal explicación. Al principio la teoría de Maxwell fue rechazada por eso, pero a medida que se hizo paradigma, la comunidad cambió su postura.

Estos ejemplos muestran cambios característicos de la concepción que tiene una comunidad científica de sus problemas y normas legítimos. ¿Desarrollo acumulativo? Las objeciones planteadas a las fuerzas innatas no eran ni inherentemente metafísicas ni anticientíficas. No hay normas externas que permitan un juicio de este tipo. Lo que se produjo no fue un endurecimiento ni una relajación de las normas, sino un simple cambio exigido por la adopción de un nuevo paradigma. Puede haber luego otros cambios: por ejemplo, el desarrollo de la mecánica cuántica invirtió las prohibiciones metodológicas iniciadas en la revolución química. Ahora los químicos intentan explicar el color, el estado de agregación y otras cualidades de las sustancias usadas y producidas en los laboratorios.

Los paradigmas son vehículos de las teorías científicas: funcionan indicándole al científico las entidades que la naturaleza tiene o deja de tener, así como de qué manera se comportan dichas entidades. Tal información suministra un mapa, que es esencial para el desarrollo de la ciencia así como para la observación y la experimentación. Los paradigmas resultan ser una parte constituyente de la actividad investigadora. Con todo, también son constitutivos: suministran a los científicos no sólo un mapa, sino también algunas de las directrices para levantar mapas. Al aprender un paradigma, el científico aprende a la vez, teorías, métodos y normas. Por consiguiente, cuando cambian los paradigmas, se dan usualmente desplazamientos importantes en los criterios que determinan la legitimidad tanto de los problemas como de las soluciones propuestas.

Dos escuelas científicas mantendrán un diálogo de sordos mientras discrepen acerca de qué es un problema y qué es una solución. Ningún paradigma resuelve jamás todos los problemas que define; los debates entre paradigmas siempre entrañan la pregunta "¿qué problema resulta más importante haber resuelto?" Pero esta pregunta no se puede responder con los criterios de la ciencia normal.

Capítulo X. Las revoluciones como cambios en la visión del mundo[editar | editar código]

Los cambios de paradigma hacen que los científicos vean de un modo distinto al mundo al que se aplica la investigación. En la medida en que su único acceso a dicho mundo es a través de lo que ven y hacen, podemos estar dispuestos a afirmar que tras una revolución los científicos responden a un mundo distinto. El mundo al que tiene acceso el estudiante está determinado conjuntamente por el medio y por la particular tradición de ciencia normal en que el estudiante ha sido entrenado. Cuando cambia la tradición de ciencia normal, la percepción que tiene el científico de su medio ha de reeducarse; una vez hecho esto, el mundo de su investigación parecerá inconmensurable con aquel que había antes.

Paralelo Gestalt-paradigma: Hasta que aprendieron, gracias a una exposición prolongada, que el unioverso contenía cartas anómalas, sólo veían el tipo de barajas para el que los había equipado la experiencia previa. Lo que la persona ve depende tanto de a quién mira como también de qué le ha enseñado a ver su experiencia visual y conceptual previa. Diferencia: el sujeto de una demostración de la Gestalt sabe que su percepción se ha transformado porque puede cambiar adelante y atrás reiteradamente mientras sostiene en sus manos el mismo libro o la misma hoja de papel. Además, el experimentador le puede asegurar que al margen de lo que viera, estaba mirando todo el tiempo un cinco de corazones negro. Pero los científicos no poseen recurso alguno más allá de lo que ven con sus ojos e instrumentos. En las ciencias, si las transformaciones perceptivas acompañan a los cambios de paradigma, no hemos de esperar que los científicos den fe directamente de dichos cambios.

¿Qué tipo de transformaciones en el mundo del científico puede descubrir el historiador que cree en tales cambios?

  • El descubrimiento de Urano. Una vez aceptado que lo visto era un planeta, en el mundo del astrónomo profesional había unas cuantas estrellas menos y un planeta más. Esto habilitó que luego los astrónomos fueran capaces de identificar una veintena de planetas adicionales.
  • Copérnico. Después de la revolución copernicana los astrónomos vivían en un mundo distinto; veían nuevas cosas al mirar los viejos objetos con los viejos instrumentos.
  • Electricidad. Donde los electricistas veían que las mnotas rebotaban o caían de los cuerpos electrificados que las habían atraído, un observador moderno vería una repulsión electrostática.
  • Lavoisier vio oxígeno donde Priestley veía aire desflogistizado. Tras descubrir el oxígeno, Lavoisier trabajaba en un mundo distinto.
  • Galileo. No recibió una educación completamente aristotélica. Aprendió a analizar los movimientos en términos de la teoría escolástica del impetus, que sostenía que la continuación del movimiento de un grave se debe a un motor interno implantado en él por el proyector que inició su movimiento. Hasta que no se inventó dicho paradigma escolástico, el científico no podía ver péndulos, sino sólo piedras oscilantes.

Problema: ¿Ven algo distinto, o ven lo mismo pero lo interpretan distinto?

Aunque el mundo no cambie con un cambio de paradigma, tras él, el científico trabaja en un mundo distinto. Lo que ocurre durante una revolución científica no es plenamente reductible a una reinterpretación de datos aislados y estables. Incluso, los datos que recogen los científicos de los diversos objetos son distintos. Más que un intérprete, el científico que abraza un nuevo paradigma es como la persona que lleva lentes inversoras. Se enfrenta a la misma constelación de objetos que antes, pero los encuentra transformados completamente en muchos de sus detalles. Esto no significa que los científicos no interpretan; por el contrario, interpretan lo que ven (por ejemplo, interpretan las observaciones sobre el péndulo). La interpretación de datos es tarea central.

La investigación normal en cierto paradigma no puede llevar a la formulación de un paradigma nuevo. Sólo puede conducir a una serie de crisis.

Aristóteles, al contemplar una piedra que cae, veía un cambio de estado más que un proceso. Pero la crítica escolástica cambió el modo e ver el movimiento. Una piedra movida por el impetus adquiría cada vez más impetus a medida que se alejaba de su punto de partida. Al vivir en este mundo, Galileo podía explicar por qué Aristóteles veía lo que había visto. Sin embargo, el contenido inmediato de la experiencia de Galileo con las piedras en caída libre no había sido el de Aristóteles. Los rasgos perceptivos que un paradigma ilumina hasta al punto de que muestran sus regularidades casi a simple vista, han de cambiar cuando cambian los compromisos del científico con los paradigmas.

Objeción: Podría realizarse un lenguaje de observación neutral, adecuado a las impresiones en la retina que median en lo que ve el científico. Así la experiencia sería estable.

Respuesta: La experiencia sensorial no es fija y neutral. Las operaciones y mediciones que realiza un científico no son de "lo dado" en la experiencia, sino más bien "lo recogido con dificultad". Están determinadas por el paradigma de manera mucho más clara que la experiencia inmediata de la que en parte derivan. Los científicos con distintos paradigmas se enzarzan en diferentes manipulaciones concretas de laboratorio. Además, ningún intento de lograr tal objetivo se ha aproximado a un lenguaje de puras percepciones universalmente aplicable. Y aquellos que más se aproximan a eso, presuponen desde el comienzo un paradigma, tomado de una teoría científica o del discurso ordinario.

Ya el pato-conejo mostraba que dos personas con la misma impresión en la retina pueden ver cosas distintas.

Por eso, los científicos aciertan cuando tratan al péndulo como ingrediente fundamental de su experiencia inmediata. El mundo del científico se ve poblado de ciertos objetos como resultado de la experiencia incorporada al paradigma de la especie, de la cultura y de la profesión. El científico que mira una piedra que oscila no puede tener una experiencia más elemental que ver un péndulo.

Además, cambia el significado de los términos: los copernicanos que negaban que el sol fuera planeta, cambiaban el significado de "planeta", para que pudiera seguir estableciendo distinciones útiles en el mundo. En ese mundo, ya todos los cuerpos celestes se veían de otro modo que como se habían visto antes. Los paradigmas determinan al mismo tiempo grandes áreas de la experiencia.

Las preguntas sobre impresiones en la retina presuponen un mundo ya dividido perceptiva y conceptualmente de cierta manera. En cierto sentido tales cuestiones forman parte de la experiencia normal.

Tras una resolución científica, muchas mediciones y manipulaciones viejas se vuelven irrelevantes y se ven sustituidas por otras. Los cambios de este tipo, igual, nunca son totales. La ciencia posrevolucionaria incluye inevitablemente gran parte de las mismas manipulaciones, realizadas con los mismos instrumentos y descritas en los mismos términos que empleaba su predecesora prerrevolucionaria. Pero si se transforman estas manipulaciones persistentes, el cambio debe residir o en la relación con el paradigma o en sus resultados concretos. Ambos tipos de cambio se dan.

Dalton: hasta entrado el siglo XIX, los científicos creían que los átomos elementales de los que constaban todas las especies de sustancias químicas se mantenían unidos merced a fuerzas de afinidad mutua. Cuando la mezcla producía calor, luz efervescencia o algo por el estilo, se consideraba que había habido una unión química. Si, por otra parte, las partículas de la mezcla se podían distinguir visualmente o se podían separar mecánicamente, se trataba únicamente de una mezcla física. Todo intermedio entre estos dos procesos era considerado como químico. Incluso las soluciones eran compuestos. Pero mientras la química se viese de este modo, los fenómenos químicos ejemplificaban leyes distintas de las que surgían con la asimilación del nuevo paradigma de Dalton. Mientras las soluciones sigan siendo compuestos, la experimentación no podría haber hecho surgir la ley de proporciones fijas. Dalton no era químico, sino meteorólogo. Abordaba los problemas con otro paradigma. Le interesaba la absorción de gases por el agua y del agua por la atmósfera. Pero veía la mezcla de gases e o la absorción de un gas en agua como un proceso físico en el que no desempeñaban función alguna las fuerzas de afinidad. Creía poder resolver el problema de la homogeneidad de las mezclas determinando los pesos relativos y tamaños de distintas partículas atómicas de sus mezclas experimentales. Para determinar los tamaños y pesos relativos de las partículas atómicas de sus mezclas experimentales, Dalton terminó acudiendo a la química, suponiendo que los átomos sólo se podían combinar uno a uno en alguna otra razón simple entre números enteros. Pero terminó convirtiendo esto en una tautología, al mismo tiempo que pudo determinar esos tamaños y pesos relativos. Para él, cualquier reacción cuyos ingredientes no entraran en proporciones fijas, ipso facto no era un proceso químico puro. Así, esa ley se terminó convirtiendo en un principio constituyente que ningún conjunto de mediciones químicas podría haber perturbado. Este nuevo paradigma poseía amplias consecuencias. Si los átomos sólo pudiesen combinarse químicamente en razones simples de enteros, entonces el reexamen de los datos químicos existentes mostraría ejemplos de proporciones múltiples además de fijas. Los químicos tomaron de Dalton una nueva manera de practicar la química. Así, los químicos pasaron a vivir en un mundo en el que las reacciones se conducían de modo muy distinto a como habían hecho antes. Así, los propios datos numéricos de la química comenzaron a cambiar. La presentaba no era favorecida por los elementos de juicio, y este era un problema. Cuando se resolvió este problema, incluso la composición porcentual de compuestos de sobra conocidos era distinto. Los propios datos habían cambiado.

Capítulo XI. La invisibilidad de las revoluciones[editar | editar código]

La mayoría de las revoluciones han sido en general tomados como adiciones al conocimiento científico, no como revoluciones. Existen excelentes razones por las cuales las revoluciones han resultado ser casi invisibles.

Los libros de texto (que comunican la sintaxis y el vocabulario de un lenguaje científico contemporáneo), las obras de divulgación (que tratan de describir esas mismas aplicaciones en un lenguaje más próximo al de la vida diaria) y la filosofía de la ciencia (que analiza la estructura lógica de esos constructos), éstos tres registran el resultado estable de las revoluciones pasadas, mostrando de este modo las bases de la tradición de la ciencia normal vigente. Para cumplir su función, no precisan suministrar información auténtica acerca del modo en que tales bases fueron primero reconocidas y luego aceptadas por la profesión.

Los libros de texto son vehículos pedagógicos de la perpetuación de la ciencia normal; deben escribirse de nuevo después de cada revolución científica. En general incluyen algo de historia, para que los estudiantes y profesionales lleguen a sentirse como si participaran de una tradición histórica antigua. No obstante, esa tradición nunca ha existido. Los libros de texto aluden sólo a aquellas partes del trabajo de los científicos del pasado que puedan verse fácilmente como contribuciones al planeamiento y solución de los problemas paradigmáticos del texto. Los científicos de épocas pasadas se presentan implícitamente como si hubiesen trabajado en el mismo conjunto de problemas fijos y de acuerdo con el mismo canon fijo. En virtud de esta escritura, la ciencia se muestra como algo acumulativo.

La depreciación de los hechos históricos está profunda y funcionalmente enraizada en la ideología de la profesión científica. Por ejemplo, el teorema cinemático de Galileo sólo cobra esa forma cuando se encuentra engastado en la matriz de los conceptos dinámicos del propio Newton. Galileo, sin embargo, nunca dijo nada por el estilo.

Estas distorsiones hacen invisibles las revoluciones. Los libros de texto tratan los diferentes experimentos, conceptos, leyes y teorías de la ciencia normal establecida lo más disociada y lo más sucesivamente que se pueda, pues su finalidad es familiarizar al estudiante con lo que la comunidad científica cree conocer. Tiende a imponerse esta impresión: la ciencia ha alcanzado su estado actual gracias a una serie de descubrimientos e inventos individuales que, cuando se reúnen, constituyen el cuerpo moderno de conocimiento técnico.

Pero en verdad, muchos de los rompecabezas de la ciencia normal contemporánea no existieron hasta después de las revoluciones científicas más recientes. Muy pocos de ellos pueden retrotraerse hasta los comienzos históricos de la ciencia en que ahora aparecen. Las generaciones anteriores se plantearon sus propios problemas con sus propios instrumentos y sus propios cánones de solución. En verdad, las teorías [paradigmas] no se desarrollan paso a paso para encajar con los hechos que estaban ahí todo el tiempo, sino que más bien surgen junto con los hechos a los que se adecuan a partir de una reformulación revolucionaria de la tradición científica precedente.

La narración en un libro de texto de química sobre el concepto de "elemento" que supuestamente introdujo Robert Boyle (siglo XVII), hace que el neófito sea consciente de que la química no comenzó con las sulfamidas; y le enseña que una de las tareas tradicionales de un científico es inventar conceptos de este tipo. Sin embargo, Boyle estaba parafraseando un concepto de "elemento" muy tradicional al que se oponía. Esa definición se puede retrotraer incluso hacia Aristóteles. Pero eso no significa que la ciencia haya estado en posesión del moderno concepto de elemento desde la antigüedad. Las definiciones verbales como la de Boyle poseen escaso contenido científico cuando se consideran a sí mismas. Fueron necesarias muchas revoluciones para que ese concepto tenga su forma y función modernas. Los conceptos científicos a los que apuntan sólo cobran pleno significado cuando se relacionan, en el texto o en otra presentación sistemática, con otros conceptos científicos, con procedimientos de manipulación y con aplicaciones paradigmáticas. De ahí se sigue que los conceptos como el de elemento difícilmente se pueden inventar con independencia del contexto.

Capítulo XII. La resolución de las revoluciones[editar | editar código]

¿Cuál es el proceso mediante el cual un nuevo candidato a paradigma sustituye a su predecesor? Cualquier interpretación nueva de la naturaleza, sea un descubrimiento o una teoría, surge en primer lugar en la mente de una o de unas cuantas personas. Son ellas las primeras que aprenden a ver la ciencia y el mundo de manera distinta, y su capacidad para realizar la transición se ve favorecida por dos circunstancias específicas de ellos:

  • Su atención se ha centrado intensamente en los problemas que han provocado la crisis.
  • Usualmente son individuos lo bastante jóvenes o lo bastante recién llegados al campo sacudido por la crisis como para que la práctica no los haya comprometido tanto con el paradigma.

En la medida en que está dedicado a la ciencia normal, el investigador es una persona que resuelve rompecabezas y no alguien que se dedica a contrastar paradigmas. Cuando usa métodos de contratación, no contrasta el paradigma. Las pruebas son posibles si el paradigma se da por sentado. Por eso, la contratación del paradigma sólo se da después de que un fracaso persistente a la hora de resolver un rompecabezas notable haya dado lugar a una crisis. Probabilismo: a partir de la probabilidad de ciertas teorías candidatas a la luz de ciertos elementos de juicio actualmente existentes, se elige entre uno de los candidatos (paradigmas rivales).

Objeción: en su forma más común, las teorías de la verificación probabilista recurren todas ellas a uno u otro de los lenguajes de observación. Se necesita alguna construcción de este tipo para computar las probabilidades específicas, absolutas y relativas, y resulta difícil ver de qué manera podría llevarse a cabo semejante construcción. En verdad, la construcción propuesta de pruebas y teorías alternativas ha de proceder del interior de una u otra de las tradiciones basadas en un paradigma.

Popper: No hay verificación sino falsación.

Objeción: Las experiencias anómalas no pueden identificarse con las falsadoras. En realidad no hay experiencias falsadoras. Ninguna teoría resuelve nunca todos los rompecabezas a que se enfrenta en un momento dado, ni son a menudo perfectas las soluciones ya obtenidas. Si todos y cada uno de los desacuerdos entre hechos y teoría fuesen motivo suficiente para rechazar la teoría, todas ellas deberían rechazarse en todo momento. La falsación, no se produce con el surgimiento de una anomalía o de un caso falsador. Por el contrario, se trata de un proceso subsiguiente y separado que muy bien podría llamado verificación, dado que consiste en el triunfo de un nuevo paradigma sobre el viejo.

No hay respuesta precisa a la pregunta acerca de si una teoría encaja, o cómo encaja de bien, con los hechos. Tendría sentido preguntar de dos teorías rivales, cuál cuadra mejor con ellos. Pero en verdad la tarea de elegir entre paradigmas rivales no es tan fácil. No hay un único conjunto de problemas científicos, un único mundo en el que trabajar sobre ellos y un solo conjunto de normas para solucionarlos. Quienes proponen paradigmas rivales mantienen hasta cierto punto un diálogo de sordos. Una de las razones de que el contacto completo con el punto de vista del otro paradigma es imposible es la inconmensurabilidad de las tradiciones científicas normales anteriores y posteriores a una revolución:

  • Los partidarios de paradigmas rivales estarán en desacuerdo acerca de la lista de problemas que ha de resolver un candidato a paradigma.
  • En el seno de nuevos paradigmas, los viejos términos, conceptos y experimentos entran en nuevas relaciones mutuas. Eso resulta en un malentendido entre las dos escuelas rivales. No es lo mismo "Tierra" para un ptolemaico que para un copernicano.
  • Los que proponen paradigmas rivales practican su oficio en mundos distintos. Ambos grupos de científicos ven cosas distintas cuando miran desde el mismo lugar en la misma dirección.

Conversión: Para comunicarse plenamente, uno de los grupos ha de experimentar la conversión, es decir, el cambio paradigmático. ¿Cómo se consigue que los científicos hagan esta transición? No es a través del convencimiento muchas veces, sino más bien porque sus oponentes acaban muriendo y se desarrolla una nueva generación que está familiarizada con esa nueva verdad científica. En estas cuestiones no viene al caso ni la prueba ni el error. Los científicos deben resistir durante toda la vida. La fuente de esta resistencia es la seguridad de que el paradigma resolverá todos los problemas. ¿Cómo se induce la conversión y cómo se resiste a ella? No hay a esto una respuesta única. Lo que nos interesa no es tanto el tipo de argumento que de hecho convierten a un individuo u otro, cuanto al tipo de comunidad que siempre, tarde o temprano, se reconforma en un grupo único. Algunos tipos de argumentos, sin embargo, son especialmente efectivos en las batallas por el cambio de paradigma:

  • El nuevo paradigma puede resolver los problemas que han llevado al viejo a la crisis. Este tipo de proclamas tienen muchas posibilidades de tener éxito si el nuevo paradigma muestra una precisión cuantitativa sorprendentemente mejor que la de su competidor más viejo. Obj: Esto no es razón suficiente, y además no siempre se puede decir. Por ejemplo, la teoría de Copérnico no era más precisa que la de Ptolomeo.
  • El nuevo paradigma permite predecir fenómenos que fueron completamente insospechados bajo la égida del nuevo paradigma.

En verdad, estos argumentos no son irresistibles. Hay otros motivos que pueden llevar a los científicos a rechazar un paradigma viejo a favor de uno nuevo:

  • Argumentos que apelan al sentido que tienen las personas de lo estético y lo conveniente (elegancia, simpleza, adecuación, etc.). La importancia de estas consideraciones puede ser decisiva. Por más que a menudo sólo atraigan a unos pocos científicos, el triunfo final puede depender en última instancia de esos pocos.

La última razón es más común, pues cuando se propone inicialmente un candidato a paradigma, rara vez se ha resuelto más allá de unos pocos de los problemas que se le plantean, y en su mayoría dichas soluciones distan de ser perfectas. Normalmente, los opositores de un nuevo paradigma pueden pretender legítimamente que incluso en el área de crisis no resulta muy superior a su rival tradicional. Ciertamente, si un nuevo candidato a paradigma hubiese de ser juzgado desde el principio por personas obstinadas que examinasen exclusivamente la capacidad relativa de resolver problemas, entonces las ciencias habrían de experimentar muy pocas revoluciones importantes. Los debates entre los paradigmas no versan en realidad acerca de su capacidad relativa de resolver problemas. Por el contrario, la cuestión es qué paradigma guiará en el futuro la investigación sobre problemas que ninguno de los competidores puede aún alardear de resolver por completo. Lo que está en juego es la decisión acerca de modos alternativos de practicar la ciencia. La persona que adopta un nuevo paradigma debe tener fe de que ese nuevo paradigma tenga éxito con tantos problemas como se plantean.

Por eso es importante que haya antes una crisis. Si no la hay, los científicos rara vez renunciarán a las firmes pruebas de la resolución de problemas en aras de lo que puede parecer una quimera. Pero la crisis no basta; tiene que existir además algún fundamento para tener fe en el candidato particular elegido. Algo habrá de hacer sentir que la nueva propuesta está en el buen camino, y en ocasiones esto sólo es proveído por las consideraciones estéticas personales e inarticuladas.

Esto no significa que un paradigma triunfa por su estética. Pero si un paradigma ha de triunfar, ha de conseguir, unos primeros partidarios que lo desarrollen hasta el punto de que puedan producir y multiplicar argumentos efectivos. Incluso una vez conseguidos, esos argumentos no son individualmente decisivos, ninguno puede persuadir a todos. Lo que se da no es una única conversión en grupo, sino un desplazamiento creciente en la distribución de las fidelidades profesionales.

Al comienzo, un nuevo candidato a paradigma puede tener pocos partidarios y en ocasiones sus motivaciones están dudosas. Con todo, si son competentes, lo mejorarán, explorarán sus posibilidades y mostrarán cómo sería pertenecer a la comunidad guiada por él. Y a medida que procedan así, si el paradigma está abocado a ganar, el número y la fuerza de los argumentos persuasivos en su favor aumentará. Se convertirán entonces más científicos y proseguirá la exploración del nuevo paradigma. Poco a poco, el número de experimentos, instrumentos, artículos y libros basados en el paradigma se multiplicarán. Convencidos por la fecundidad del nuevo punto de vista. Muchas más personas adoptarán este nuevo modo de practicar la ciencia. Sin embargo, la resistencia a un nuevo paradigma nunca es ilógica; cuanto mucho, el que siga defendiendo ese paradigma será "acientífico".

Capítulo XIII. El progreso a través de las revoluciones[editar | editar código]

El término "ciencia" se limita a aquellos campos que progresan de manera obvia. Pero, ¿acaso la definición de un término puede decirle a alguien que no es un científico? Y por otro lado, ¿por qué ciertos campos de estudios no progresan, como lo hace la física? ¿Qué cambios le permitirían hacerlo?

Arte y progreso: durante muchos siglos, la pintura era el ejemplo de la disciplina acumulativa. Los críticos e historiadores registraban la serie de invenciones que hacían posibles representaciones de la naturaleza cada vez más perfectas. Pero en esa época (Renacimiento) no se consideraba que la ciencia y el arte fueran distintos. Esto demuestra que tendemos a ver como ciencia cualquier campo en donde exista un progreso marcado.

¿Progresa un campo porque es ciencia o es ciencia porque progresa?

Progreso en la Ciencia normal: El resultado del trabajo creador de éxito es progreso. Arte: por ejemplo, cuando los artistas tenían la representación como objetivo, tanto los críticos como los historiadores levantaban acta del progreso del grupo aparentemente unido. Cualquier escuela individual, también, progresa. Ciencia: A lo largo del período preparadigmático, resulta muy difícil hallar pruebas de progreso excepto dentro de cada una de las escuelas. Y durante los períodos revolucionarios, se expresan dudas acerca de la posibilidad misma de un progreso continuo si se adopta uno y otro de los paradigmas opuestos. Sólo durante los períodos de ciencia normal el progreso parece obvio y seguro. No obstante, durante dichos períodos, la comunidad científica no podría ver de otro modo los frutos de su trabajo.

Diferencia entre arte y ciencia: El progreso científico no es de un tipo diferente del progreso en otros terrenos, pero el hecho de que la mayor parte del tiempo no haya escuelas rivales que pongan en tela de juicio los objetivos y normas de los demás, torna mucho más fácil ver el progreso de una comunidad de ciencia normal. A diferencia de los artistas, al científico no le interesa lo que piense el individuo común o las escuelas rivales, sino que le interesa lo que piensan sus colegas solamente. Este aislamiento respecto de la sociedad le permite al científico individual concentrar su atención en problemas que tiene buenas razones para pensar que será capaz de resolver. Además, el estudiante de historia, filosofía y ciencias sociales, usa libros de texto pero también antologías de fuentes originarias, por ejemplo. En las ciencias naturales, el estudiante depende principalmente de libros de texto hasta que, en su tercero o cuarto año de trabajo como licenciado, inicie su propia investigación. Aquí, los libros de texto sustituyen sistemáticamente a los escritos científicos creadores que hicieron posibles esos manuales. Pero el científico está casi perfectamente equipado para el trabajo de ciencia normal; por eso la formación científica no está diseñada para producir personas que descubran fácilmente un modo nuevo de enfocar las cosas.

Progreso en la ciencia extraordinaria

Las revoluciones se cierran con la victoria total de uno de los dos campos opuestos. ¿Acaso ese grupo va a decir alguna vez que el resultado de su victoria no merece el título de progreso? Eso equivaldría más bien a admitir que ellos se equivocaron mientras que sus oponentes estaban en lo cierto. Con un nuevo paradigma, se da una drástica distorsión de la percepción científica del pasado de la disciplina. El científico llega a ver al pasado conectado en línea directa con la cumbre actualmente alcanzada por la disciplina. Asimismo, en las revoluciones científicas hay tanto pérdidas como ganancias, y los científicos tienden a mostrar una peculiar ceguera hacia las primeras. Si el árbitro de los debates es una autoridad, el resultado de esos debates puede ser una revolución, pero no una revolución científica.

La existencia de la ciencia depende de investir a los miembros de un tipo especial de comunidad con el poder de elegir entre los paradigmas. ¿Cuáles son las características de estas comunidades?

El científico ha de ocuparse de resolver problemas acerca de la conducta de la naturaleza.

El científico ha de ocuparse de problemas de detalle.

Las soluciones que lo satisfagan deben satisfacer a muchos.

Se trata de una comunidad bien definida de los colegas profesionales del científico. Los miembros del grupo han de considerarse los únicos poseedores de las reglas del juego.

Este tipo de grupos verá como progreso un cambio de paradigma, y esa impresión resulta artificialmente satisfecha, pues la comunidad científica es un instrumento supremamente eficiente para maximizar el número y la precisión de los problemas resueltos mediante el cambio de paradigma.

Pero pocos científicos se dejarán convencer fácilmente para adoptar un punto de vista que ponga sobre el tapete algunos problemas que ya se habían solucionado. Los científicos se mostrarán reacios a abrazarlos a menos que:

  • El nuevo candidato a paradigma da la impresión de que resuelve algún problema sobresaliente y reconocido por todo el mundo que no se puede abordar de otro modo.
  • El nuevo paradigma promete conservar una parte relativamente amplia de la capacidad concreta de resolución de problemas que se ha acumulado en la ciencia merced a sus predecesores.

Sin embargo, la capacidad de resolver problemas no es el fundamento unívoco para elegir paradigma. Pero lo que sí se da a entender es que una comunidad de especialistas científicos hará lo que pueda para asegurar el aumento continuo del conjunto de datos que pueda manejar con precisión y detalle. En este proceso, la comunidad aceptará algunas pérdidas y con frecuencia habrán de eliminarse algunos viejos problemas. Con todo, la naturaleza de dichas comunidades suministra una garantía virtual de que tanto la lista de problemas resueltos por la ciencia como la precisión de las soluciones individuales de los problemas no dejarán de aumentar.

Hay cierto progreso, pero hemos de abandonar la idea implícita o explícita de que los cambios de paradigma llevan a los científicos y a quienes de ellos aprenden cada vez más cerca de la verdad. La ciencia no es un proceso evolutivo hacia nada. No hay una meta. No sirve imaginarnos que existe una descripción plena, objetiva y verdadera de la naturaleza y que la medida adecuada de una realización científica es hasta qué punto se acerca a ella. Darwin: Todas las teorías evolucionistas anteriores sostenían que la evolución era un proceso dirigido a un fin. Pero Darwin abolió este tipo de evolución teleológica. La evolución es proceso que avanza regularmente a partir de los inicios primitivos, pero no hacia meta alguna. ¿Qué significa "evolución", "desarrollo" y "progreso" en ausencia de una meta específica?

Punto de vista evolucionista de la ciencia: El proceso de resolución de revoluciones es la selección mediante el conflicto de la comunidad científica del modo más apto de practicar la ciencia futuro. El resultado neto de una sucesión de tales selecciones revolucionarias, separadas por períodos de investigación normal, es el conjunto maravillosamente adaptado de instrumentos que llamamos conocimiento científico moderno. Los sucesivos estados de ese proceso de desarrollo están marcados por un aumento de la articulación y la especialización. Además, todo este proceso puede haberse producido sin recurso a una meta establecida, a una verdad científica fija y permanente.

¿Por qué habría de funcionar el proceso evolutivo? Todo el libro contestaba esa pregunta.

El problema de cómo ha de ser el mundo para que el ser humano pueda conocerlo es muy viejo y no lo trataremos. Pero cualquier concepción de la naturaleza compatible con el desarrollo de la ciencia mediante pruebas es compatible con el punto de vista evolucionista sobre la ciencia desarrollado aquí.

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Concepto de paradigma: en gran parte del libro, se usa en dos sentidos diferentes:

  • Toda la constelación de creencias, valores, técnicas y demás, compartidos por los miembros de una comunidad dada.
  • Un tipo de elementos de dicha constelación, las soluciones concretas a rompecabezas que, usadas como modelos o ejemplos, pueden sustituir a las reglas explícitas como base para la solución de los restantes rompecabezas de la ciencia normal. Este sentido es el más profundo de ambos.

Los paradigmas y la estructura de la comunidad[editar | editar código]

Un paradigma es lo que comparten los miembros de una comunidad científica y, a la inversa, una comunidad científica consta de personas que comparten un paradigma.

Comunidad científica: consta de profesionales de una especialidad específica, y estas personas han pasado por procesos semejantes de educación e iniciación profesional, merced a lo cual han absorbido la misma bibliografía técnica, extrayendo de ella muchas lecciones en común. Entre los integrantes de esos grupos la comunicación es plena; pero dado que la atención de comunidades distintas se centra en asuntos diferentes, la comunicación profesional a través de la línea de separación entre los grupos es en ocasiones ardua y lleva con frecuencia a malentendidos.

Las comunidades existen en diversos niveles: científicos naturales químicos, físicos, físicos cuánticos, físicos ópticos, etc. (en este nivel se dan los problemas empíricos). Por eso lo típico es que las comunidades no tengan más que un centenar de miembros.

Transición del período preparadigmático al paradigmático:

  • Algunas escuelas compiten por el dominio de un campo determinado.
  • Siguiendo la estela de algunos logros científicos notables, el número de escuelas se ve reducido a una.
  • Este es esotérico y orientado a la resolución de problemas.

La transición a la madurez no tiene por qué asociarse con la adquisición de jun paradigma por vez primera. Los miembros de todas las comunidades científicas, incluyendo las escuelas del período "preparadigmático", comparten el tipo de elementos que he denominado colectivamente "un paradigma". Lo que cambia con la transición a la madurez no es la presencia de un paradigma, sino más bien su naturaleza. Sólo tras el cambio es posible la investigación normal de resolución de rompecabezas. Este tipo de paradigma identifica los rompecabezas que constituyen un reto, suministra piezas para su solución y garantiza que los profesionales verdaderamente listos tengan éxito.

309 - Identificación biunívoca e las comunidades científicas con los temas científicos (¿?): He actuado como si "óptica física", "electricidad" o "calor" hubieran de dar nombre a comunidades científicas dado que nombran temas de investigación. Pero todos esos términos, ¿no pertenecen a la comunidad física? No, porque lo que hoy es día de estudio de una única comunidad amplia, había estado disperso de distintos modos por diversas comunidades. En primera instancia, un paradigma no domina un tema, sino más bien a un grupo de investigadores. Tanto la ciencia normal como las revoluciones son actividades basadas en una comunidad.

Objeción 1: Lo que sucedió con la teoría de la materia muestra que Kuhn exagera la unanimidad de los científicos y su compromiso con un paradigma, pues hasta hace poco esta teoría ha sido objeto de debate.

Respuesta: Las teorías de la materia, hasta 1920, no habían sido el terreno específico de ninguna comunidad científica. Una teoría de la materia no es el tipo de tema sobre el que deban estar necesariamente de acuerdo ni siquiera los miembros de una sola comunidad científica.

Objeción 2: A Kuhn sólo le importan las revoluciones importantes, como la de Darwin, Newton o Einstein.

Respuesta: No hace falta que la revolución sea un cambio grande, ni tiene por qué parecer revolucionario a los de fuera de una única comunidad compuesta tal vez por menos de 25 personas.

Objeción 3: La crisis no siempre precede a las revoluciones.

Respuesta: Puede ser, pero nada de mi teoría depende de eso. Basta con que las crisis sea el preludio usual que asegure que la ciencia normal se ponga en tela de juicio.

Los paradigmas como la constelación de los compromisos del grupo[editar | editar código]

Primer sentido de "paradigma": lo que comparten los miembros de cierta comunidad científica. Puede sustituirse por "matriz disciplinar". Todos o la mayoría de los objetos del compromiso de grupo que mi texto original consideraba paradigmas, partes de paradigmas o paradigmáticos son constituyentes de la matriz disciplinar y en cuanto tales forman un todo y funcionan juntos.

Tipos principales de componentes de una matriz disciplinar:

  • Generalizaciones simbólicas. Componentes formales o fácilmente formalizables de la matriz disciplinar (por ejemplo, F = ma). Si no fuese por la aceptación general de expresiones de este tipo, no existirían los puntos de anclaje en los que los miembros del grupo fijan las poderosas técnicas de manipulación lógica y matemática en su empresa de resolución de rompecabezas.
    • Funcionan como leyes naturales:
    • Funcionan como definiciones de algunos de los símbolos que contienen.

Todas las revoluciones entrañan, entre otras cosas, el abandono de las generalizaciones cuya fuerza había sido como la de las tautologías.

  • Paradigmas metafísicos. Creencias en modelos particulares. Suministran al grupo las analogías y metáforas predilectas o permisibles. Al hacerlo, ayudan a determinar qué habrá de aceptarse como una explicación o como una solución a un rompecabezas y, a la inversa, contribuyen a la determinación de la lista de los rompecabezas sin resolver y a la evaluación de la importancia que cada uno de ellos tiene. Pero los miembros de la comunidad no tienen que compartir los modelos heurísticos (muchos químicos del siglo XIX no exigían creer en los átomos).
  • Valores. Normalmente los comparten distintas comunidades con más frecuencia de lo que ocurre con las generalizaciones simbólicas o los modelos. Los valores más profundamente aceptados afectan a las predicciones (preferir lo cuantitativo, etc.). También hay valores aplicables a la evaluación de teorías en su conjunto (que han de permitir la solución de rompecabezas, y que han de ser simples, etc.). Otros refieren a la utilidad social de la ciencia.

Si bien los juicios sobre la precisión son relativamente estables, los juicios acerca de la simplicidad, la plausibilidad y similares varían con frecuencia considerablemente de un individuo a otro. En fin, aunque los valores sean ampliamente compartidos por los científicos, la aplicación de los valores se ve a veces afectada por los rasgos de las personalidades individuales.

Objeción: Kuhn exalta la subjetividad e incluso la irracionalidad, por que no da criterios para elegir entre teorías rivales o para distinguir una anomalía ordinaria de una generadora de crisis.

Respuesta: Los valores compartidos pueden ser determinantes significativos de la conducta de un grupo aunque los miembros de dicho grupo no los apliquen del mismo modo. La variabilidad individual en la aplicación de los valores compartidos puede desempeñar funciones esenciales para la ciencia. Si todos los miembros de una comunidad respondiesen a cada anomalía como a una fuente de crisis o adoptasen cada nueva teoría propuesta por un colega, la ciencia se extinguiría. Si por otro lado, nadie reaccionara a las anomalías o a las teorías o a las teorías de nuevo cuño con alto riesgo, no habría ninguna o muy pocas revoluciones. En estas cuestiones, el recurso a los valores compartidos más bien que a reglas compartidas que rijan las elecciones individuales puede ser el modo que tiene la comunidad de distribuir los riesgos y asegurar el éxito de la empresa a largo plazo.

Otra acepción de "paradigma": Soluciones a problemas concretos que se encuentran los estudiantes al comienzo de su educación científica, sea en los laboratorios, o en los exámenes o al final de los capítulos de los libros de texto. Las diferencias entre los conjuntos de ejemplares suministran a la comunidad a estructura fina de la ciencia en mayor medida que los demás tipos de componentes de la matriz disciplinar.

Los paradigmas como ejemplos compartidos[editar | editar código]

Una vez que el estudiante ha resuelto muchos problemas, hacer más no hace sino aumentar su destreza; pero al comienzo y durante algún tiempo después, resolver problemas es aprender cosas importantes acera de la naturaleza. En ausencia de dichos ejemplares, las leyes y teorías que ha aprendido anteriormente tendrían escaso contenido empírico. LA expresión "f=ma" resulta ser un esquema o esbozo de ley. A medida que el estudiante o el científico profesional pasa de un problema a otro, cambia la generalización simbólica a la que se aplica dicha manipulación. El estudiante ha aprendido también a diseñar la versión apropiada de f=ma con al cual ponerlas en relación, versión para la que a menudo no ha encontrado antes un equivalente literal. El estudiante descubre una manera de ver su problema como similar a otro problema con el que ya se ha encontrado. Una vez vista la semejanza, una vez captada la analogía entre dos o más problemas distintos, puede interrelacionar los símbolos y ligarlos a la naturaleza del modo que ya antes ha mostrado resultar efectivo. El esquema de ley ha funcionado como una herramienta que informa al estudiante qué semejanzas buscar.

Los científicos resuelven rompecabezas tomando como modelo las soluciones anteriores a otros rompecabezas, a menudo con un recurso mínimo a generalizaciones simbólicas. El enunciado verbal de la ley es virtualmente impotente. Este tipo de saber no se adquiere exclusivamente por medio verbales, sino que se produce más bien a medida que se oyen las palabras al mismo tiempo que se reciben ejemplos concretos de cómo funcionan cuando se usan; esto es, la naturaleza y las palabras se aprenden al mismo tiempo. Se da un "conocimiento tácito" que se aprende haciendo ciencia más bien que adquiriendo reglas para hacerla.

Conocimiento tácito e intuición[editar | editar código]

Objeción: Kuhn hace que la ciencia se asiente sobre intuiciones individuales inanalizables más bien que sobre la ley y la lógica.

Respuesta:

  • Tales intuiciones no son individuales.
  • Tampoco son analizables en principio. El modo de conocimiento incorporado en los ejemplares compartidos se tergiversa si se reconstruye en términos de reglas que primero se abstraen de los ejemplares y luego funcionan en lugar de ellos. El proceso podría ser explicado en términos de mecanismos neurocerebrales.

Percepción:

Si dos personas están en el mismo sitio y miran en la misma dirección, a menos que incurramos en el solipsismo, hemos de concluir que reciben estímulos muy similares. Pero las personas no ven estímulos, sino que lo que sabemos de ellos es enormemente teórico y abstracto. Dos grupos cuyos miembros tienen sistemáticamente sensaciones diferentes al recibir los mismos estímulos, en cierto sentido viven en mundos distintos. Nuestro mundo está poblado por los objetos de nuestras sensaciones, y éstos no tienen por qué ser los mismos para todos. Sí para los que pertenecen a un mismo grupo. Pero en general, la vía de los estímulos a las sensaciones no es la misma para todos.

Una de las formas en que los miembros de un grupo aprenden a ver las mismas cosas cuando se enfrentan a los mismos estímulos es viendo ejemplos de situaciones que sus predecesores del grupo ya han aprendido a ver como semejantes entre sí y diferentes de otros tipos de situaciones. Pero, ¿acaso habríamos de decir que lo que adquieren a partir de los ejemplares son reglas y la capacidad para aplicarlas? El reconocimiento puede ser involuntario. De ser así, no podemos concebirlo propiamente como algo que resolvamos aplicando reglas y criterios. Si así fuera, tendríamos acceso a alternativas.

La interpretación la hacemos después de tener la sensación; allí, podemos deliberar entre varias alternativas, cosa que no hacemos en la percepción misma. No vemos electrones, sino trayectorias de vapor en una cámara de niebla; no vemos corrientes eléctricas, sino la aguja de un amperímetro. De todas maneras, muchas veces hablé como si uno viera electrones; esto debería eliminarse, aunque es difícil. Más bien, el experimentador, al ver la cámara de niebla, ve las trayectorias de electrones, partículas alfa y demás. Esas trayectorias son criterios que interpreta como indicios de la presencia de partículas correspondientes. La interpretación comienza donde termina la percepción. Pero lo que deja la percepción para que lo complete la interpretación depende drásticamente de la naturaleza y cuantía de la experiencia y del entrenamiento previos.

Un mecanismo perceptivo adecuadamente programado posee un valor de supervivencia. Un grupo que no supiese distinguir a los lobos de los perros no dudaría mucho.

Lo que se incorpora al proceso neuronal que transforma estímulos en sensaciones:

  • Se ha transmitido a través de la educación.
  • Se ha mostrado más efectivo que sus competidores históricos en el medio habitual del grupo.
  • Está sujeto a cambio por una ulterior educación, y también por el descubrimiento de ajustes con el medio.

Ejemplares, inconmensurabilidad y revoluciones[editar | editar código]

Objeción: Según Kuhn, los que proponen teorías inconmensurables no se pueden comunicar entre sí en absoluto, como consecuencia de lo cual en un debate sobre elección de teorías nos e pueden esgrimir buenas razones, sino que en vez de ello las teorías han de elegirse por razones que en última instancia son personales y subjetivas; esto es, se llega a le elección por una percepción mística o algo así.

Respuesta: Hay ciertas razones, que funcionan como valores: la precisión, la simplicidad, la fecundidad, etc. Lo que sucede es que a la hora de elegir, quien elija no puede haber sido acusado de cometer un error. No existe un algoritmo neutral para la elección de teorías, que haga que cada individuo se decida por el mismo paradigma. Por el contrario, es la comunidad de especialistas más bien que sus miembros individuales la que toma la decisión efectiva. Por eso, no importa la biografía de cada persona; hay que entender el modo en que un conjunto de valores compartidos interactúa con las experiencias particulares compartidas por una comunidad de especialistas para asegurar que la mayoría de los miembros del grupo termine por encontrar decisivo un conjunto de argumentos más bien que otro.

Dos personas que perciben de forma distinta la misma situación, aunque a pesar de todo usen el mismo vocabulario, cuando discuten han de emplear las palabras de manera diferente. Esto es, hablan desde puntos de vista inconmensurables. ¿Cómo podrían entenderse? Los objetos que se agrupaban antes en el mismo conjunto se reúnen después en otros distintos y viceversa (por ejemplo, el Sol o la Luna antes o después de Copérnico). Por eso, no es de extrañar que cuando se producen tales redistribuciones, dos personas cuyo discurso ha procedido antes con una comprensión plena, puedan encontrarse repentinamente con que responden a los mismos estímulos con descripciones y generalizaciones incompatibles. Tales problemas no son meramente lingüísticos y no se pueden resolver sencillamente estipulando las definiciones de los términos problemáticos. Los discutidores no pueden recurrir a un lenguaje neutral que ambos usen del mismo modo y que sea adecuado para enuncia sus teorías respectivas o incluso las consecuencias empíricas de ambas teorías.

Sin embargo, las personas que experimentan estas rupturas de la comunicación deben tener algún recurso. Los estímulos que incurren sobre ellos son los mismos. Incluso su programación neurológica es casi la misma; dado que comparten mucho sobre su mundo y su lenguaje, deben ser capaces de descubrir muchas cosas acerca de cómo difieren. Lo que pueden hacer es reconocerse como miembros de diferentes comunidades lingüísticas y hacerse entonces traductores. Es decir:

  • Tratar de descubrir los términos y locuciones que, aunque se usen sin problemas dentro de cada comunidad, constituyen problemas en las discusiones entre grupos.
  • Recurrir al vocabulario compartido para elucidar más estos problemas. Esto es, cada uno puede intentar descubrir qué vería y qué diría al otro al presentarle un estímulo al que su propia respuesta verbal sería distinta.

Cada uno de ellos habrá aprendido a traducir la teoría del otro y sus consecuencias a su propio lenguaje, y a la vez, describir en su lenguaje el mundo al que se aplica esa teoría. Esta traducción permite al miembro de un grupo ver los méritos y deméritos de otro paradigma, lo cual constituye una buena herramienta para la persuasión.

Sin embargo, la persuasión puede a veces conseguirse sin traducción. Normalmente cada comunidad lingüística puede producir desde el comienzo unos cuantos resultados concretos de investigación que, aunque se puedan describir con enunciados comprensibles del mismo modo por ambos grupos, con todo la otra comunidad no los puede explicar en sus términos. No obstante, los argumentos que se pueden enunciar en el vocabulario que ambos grupos usan del mismo modo, no resultan por lo común decisivos. Pocos se dejarán convencer si algún recurso a las comparaciones más extensas permitidas por la traducción.

Traducir una teoría una visión del mundo al propio lenguaje no significa apropiársela, pues para ello es preciso convertirse en un nativo. Pero en algún punto del proceso de aprender a traducir, se encuentra con que se ha producido el cambio, con que se ha pasado al nuevo lenguaje sin haber tomado decisión alguna.

Las buenas razones a favor de una elección suministran motivos para la conversión y ofrecen un clima en el que es más probable que se produzca. La traducción puede además suministrar puntos de acceso a la reprogramación neuronal que, por inescrutable que sea en estos momentos, ha de subyacer a la conversión. Pero ni las buenas razones ni la traducción constituyen una conversión.

Las revoluciones y el relativismo[editar | editar código]

Objeción: Kuhn es relativista. Para él, los que proponen distintas teorías son como los miembros de diferentes comunidades lingüístico-culturales. Ambos pueden estar en lo cierto.

Respuesta: Si tomáramos dos cualquiera de dichas teorías tomadas de puntos no muy próximos a su origen, debería ser fácil enunciar una lista de criterios que permitiesen a un observador imparcial distinguir una y otra vez la teoría más antigua de la reciente. Entre los más útiles están la exactitud de las predicciones, la proporción entre temas esotéricos y cotidianos, y el número de distintos problemas resueltos. Menos útiles serán aspectos como la simplicidad, el alcance o la compatibilidad con otras especialidades. Las teorías científicas posteriores son mejores que las posteriores para resolver rompecabezas en los medios a menudo muy distintos en los que se aplican. Por eso yo creo en el progreso, no soy relativista.

Posición tradicional: Una teoría es mejor que sus predecesoras no sólo por ser un instrumento mejor para descubrir y resolver rompecabezas, sino además porque de algún modo constituye la mejor representación de cómo es en realidad la naturaleza. Las teorías sucesivas van acercándose a la verdad. (Estas teorías aluden a la ontología, esto es, a la correspondencia entre las entidades postuladas por la teoría y lo que "está ahí").

Kuhn: No hay un modo de reconstruir expresiones como "realmente ahí" que sea independiente de las teorías. Es ilusoria la idea de una correspondencia entre la ontología de una teoría y su contrapartida "real" en la naturaleza.

La naturaleza de la ciencia[editar | editar código]

Objeción: Kuhn confunde lo normativo con lo descriptivo. El "es" no implica "debe".

Respuesta: La teoría posee consecuencias sobre el modo en que los científicos habrían de conducirse si su empresa hubiera de tener éxito. Ofrece un fundamento legítimo para repetidos "debe" y "debería". A la inversa, una buena razón para tomar en serio a esta teoría es que los científicos, que han sido exitosos, se conducen de hecho como dice la teoría que debieran hacerlo.

Algunos suponen que las tesis que expongo en el libro son aplicables a otros campos. En verdad, en otros campos no constituye ninguna novedad. El libro describe el desarrollo científico como una sucesión e períodos ligados a la tradición, separados por rupturas no acumulativas. Si ha tenido alguna originalidad, ha sido el de aplicar estos conceptos a las ciencias.

De todas maneras, aunque el desarrollo científico pueda asemejarse al que se da en otros terrenos, también es muy distinto. Por ejemplo, las ciencias, al menos a partir de cierto punto de su desarrollo, progresan de un modo vedado a otros campos. Por ejemplo, casi no hay escuelas rivales en las ciencias desarrolladas. O también que los científicos son el único juez de los trabajos de la comunidad. O que la educación científica tiene a la resolución de problemas como objetivo. Ninguno de estos aspectos es específico de la ciencia, pero todos juntos sí.

Conclusión: el conocimiento científico es intrínsecamente propiedad común de un grupo o no es nada. Para entenderlo necesitaremos conocer las características especiales de los grupos que lo crean y lo utilizan.