La evolución de la idea de democracia en el pensamiento de Robert Dahl

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Resumen
Texto La evolución de la idea de democracia en el pensamiento de Robert Dahl
Autor Leiras, Santiago y Malamud, Andrés
Año 1994
Carrera Ciclo Básico Común
Materia Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
Cátedra Ferronato

¿Qué es la democracia?[editar | editar código]

Hay algunos fines que podemos alcanzar cooperando con otros que comparten fines similares. Para alcanzar determinados objetivos comunes, algunos cientos de personas acuerdan constituir una asociación. Una de las razones por la que constituimos una asociación es para deliberar y discutir y decidir después sobre políticas. Pero todos estamos cualificados por igual para participar en la discusión de las cuestiones y decidir. Nuestra constitución debería garantizarnos a todos nosotros el derecho a participar en las decisiones de la asociación. Distintas asociaciones y organizaciones que se califican a sí mismas como “democráticas” han adoptado muchas constituciones distintas. Por desgracia, el término democracia se usa en un número sorprendentemente amplio de sentidos. Una constitución democrática debe ajustarse a un principio elemental: que todos los miembros deben ser tratados como si estuvieran igualmente cualificados para participar en el proceso de toma de decisiones sobre las políticas que vaya a seguir la asociación. Todos los miembros deben de considerarse como políticamente iguales.

Criterios de un gobierno democrático[editar | editar código]

Hay cinco criterios necesarios para cumplir la exigencia de que los miembros de una asociación tengan el mismo derecho a participar. La participación efectiva garantiza que todos los miembros deban tener oportunidades iguales y efectivas para hacer que sus puntos de vista sean conocidos por los otros miembros. La igualdad de voto exige que todo miembro debe tener una igual oportunidad de votar, y todos los votos deben contarse como iguales. La compresión ilustrada establece que todo miembro debe tener oportunidades iguales y efectivas para instruirse sobre las políticas alternativas relevantes y sus consecuencias posibles. El control de agenda supone que los miembros deben tener la oportunidad exclusiva de decidir cómo y qué asuntos deben ser incorporados en la agenda. La inclusión de los adultos establece que la mayoría de los adultos que son residentes permanentes deben tener los plenos derechos de ciudadanía que están implícitos en los cuatro criterios anteriores.

¿Por qué estos criterios?[editar | editar código]

Desde el momento en que se incumple cualquiera de estos requisitos, los miembros no serán iguales políticamente. Si a algunos miembros se les dan mayores oportunidades que a otros para expresar sus puntos de vista, sus políticas tendrán mayores posibilidades de prevalecer. Lo mismo ocurriría si se le atribuyera distinto peso a los votos. Siempre que tengan adecuadas oportunidades de instruirse sobre las cuestiones relativas a la asociación por medio de la indagación, todos los miembros estarán igualmente cualificados. Al controlar la agenda, el grupo que la controla puede estar bastante seguro de que la asociación no actuará nunca en contra de sus intereses. Hemos descubierto los criterios que deben cumplirse por una asociación si ha de gobernarse por un proceso democrático.

Algunas cuestiones cruciales[editar | editar código]

¿Podemos aplicar nuestros criterios al gobierno de un Estado? Las instituciones políticas que generalmente pensamos como características de la democracia fueron desarrolladas fundamentalmente para democratizar el gobierno de los Estados. ¿Puede una asociación real llegar a ser plenamente democrática? Probablemente no. Los criterios nos ofrecen una medida a partir de la cual podemos evaluar las actuaciones de asociaciones reales que se pretenden democráticas. Cuando tratemos de aplicar varios criterios, probablemente descubriremos que a veces unos entran en conflicto con otros, y habremos de saber enjuiciar transacciones alternativas sobre valores en conflicto. ¿Por qué deberíamos creer que la democracia es deseable, particularmente en el gobierno de una asociación tan importante como el Estado?

¿Por qué la democracia?[editar | editar código]

¿Hay alguna forma mejor de gobernar al Estado? ¿Sería mejor un sistema de gobierno no democrático? A lo largo de este capítulo utilizaré el término democracia de modo impreciso para referirme a gobiernos reales, no ideales. Hasta el siglo XX la mayor parte del mundo proclamaba la superioridad de los sistemas no democráticos, invocando la antigua pretensión de que la mayoría de las personas simplemente no son competentes para participar en el gobierno del Estado. La mayoría de la gente nunca consintió en ser gobernada por quienes se pretendían sus superiores; fue forzada a serlo. En comparación con cualquier alternativa factible, la democracia posee al menos diez ventajas.

1- La democracia ayuda a evitar el gobierno de autócratas crueles y depravados

Los líderes guiados por el interés propio, ideologías y el nacionalismo han explotado las excepcionales capacidades del Estado para la coerción y la violencia con el objetivo de ponerlas al servicio de sus propios fines. La cuestión no es si un gobierno puede diseñar todas sus leyes de forma que ninguna de ellas lesione los intereses de algún ciudadano. Ningún gobierno puede estar a la altura de la pretensión. La cuestión es si un proceso democrático tenderá a producir menos daño a los derechos e intereses de sus ciudadanos que cualquier otra alternativa no democrática. Con todo, hay otras razones para creer que las democracias tienden a ser más justas y respetuosas de los intereses humanos básicos que las no democracias.

2- La democracia garantiza a sus ciudadanos una cantidad de derechos fundamentales que los gobiernos no democráticos no garantizan ni pueden garantizar

La democracia es intrínsecamente un sistema de derechos. Por definición, ningún sistema no democrático otorga a sus ciudadanos el mismo elenco de derechos políticos. Los derechos deben hacerse verdaderamente efectivos y estar efectivamente a disposición de los ciudadanos en la práctica. Si no lo están, entonces el sistema político no es democrático. Las instituciones que otorgan y protegen los derechos y oportunidades democráticos básicos son necesarias para la democracia. Esta es una condición empíricamente necesaria para que exista la democracia. Si muchos ciudadanos dejan de apoyar a las instituciones políticas que protegen esos derechos, la democracia está en peligro.

3- La democracia asegura a sus ciudadanos un mayor ámbito de libertad personal que cualquier alternativa factible a la misma

Además de todos los derechos, los ciudadanos de una democracia tienen la seguridad de gozar de una colección de libertades aún más extensa. Una cultura democrática con casi total seguridad subrayará el valor de la libertad personal, y así dotará de apoyo a derechos y libertades adicionales. Se podría desafiar por quien creyera que todos alcanzaríamos una mayor libertad si el Estado fuera abolido en su totalidad: la audaz pretensión de los anarquistas. La coerción sobre algunas personas por parte de otras personas sería demasiado probable. Si rechazamos el anarquismo y suponemos la necesidad del Estado, un Estado con un gobierno democrático asegurará entonces un mayor grado de libertad que cualquier otro.

4- La democracia ayuda a las personas a proteger sus propios intereses fundamentales

La mayoría de las personas desean ejercitar algún control sobre los factores que condicionan la satisfacción de sus deseos. La democracia protege esta libertad y oportunidad mejor que ningún otro sistema político alternativo que haya sido diseñado jamás. Podrán proteger sus derechos e intereses frente a los abusos del gobierno, y de aquellos que influyen y controlan el gobierno, únicamente si pueden participar plenamente en la determinación de la conducta del gobierno. No puede exigirse menos que la admisión de todos a una parte en el poder soberano del Estado. Si está excluido, puede estar perfectamente seguro de que sus intereses serán seriamente vulnerados por negligencia o por daño directo.

5- Sólo un gobierno democrático puede proporcionar una oportunidad máxima para que las personas ejerciten la libertad de autodeterminarse -que vivan bajo leyes de su propia elección

Vivir en asociación con otros tiene un precio: no siempre se puede hacer lo que se desea. Si uno simplemente no puede imponer sus deseos por la fuerza, deberá encontrar entonces una manera de resolver sus diferencias pacíficamente, quizás mediante acuerdos. Podemos intentar la creación de un proceso para acceder a decisiones sobre reglas y leyes que pudieran satisfacer ciertos criterios razonables.

El proceso aseguraría que, antes de que la ley fuera promulgada, todos los ciudadanos tuviéramos una oportunidad de que nuestros puntos de vista fueran conocidos. Se nos garantizarían oportunidades para la discusión. Se promulgará aquella ley que cuente con el mayor número de apoyos.

Aunque este proceso no puede garantizar que todos los miembros vayan a vivir estrictamente bajo leyes que sean el producto de su propia elección, sí sirve para expandir la autodeterminación hasta sus máximos límites posibles.

6- Solamente un gobierno democrático puede proporcionar una oportunidad máxima para ejercitar la responsabilidad moral

Esto significa que se adoptan los principios morales y sólo se toman decisiones en función de estos principios después de haber entrado en un profundo proceso de reflexión y consideración de las posibles alternativas y sus consecuencias. Ser moralmente responsable equivale a ser autónomo en el ámbito de las elecciones moralmente relevantes.

7- La democracia promueve el desarrollo humano más plenamente que cualquier alternativa factible

Prácticamente todo el mundo tiene una visión de las cualidades humanas que son adecuadas e inadecuadas. Entre las cualidades deseables que la mayoría de nosotros desearía promover están la honestidad, la equidad, el valor y el amor. Sólo los sistemas políticos democráticos proporcionan las condiciones bajo las que pueden desarrollarse plenamente las condiciones que he mencionado.

8- Sólo un gobierno democrático puede fomentar un grado relativamente alto de igualdad política

Un gobierno democrático puede conseguir la igualdad política entre ciudadanos en una medida muy superior que cualquier alternativa factible. Los sistemas representativos modernos con sufragio universal para los adultos parecen tener dos ventajas adicionales que no puede ser necesariamente reivindicadas por las democracias y repúblicas de otros tiempos.

9- Las democracias representativas no se hacen la guerra entre sí

Países con gobiernos representativos y otras instituciones democráticas, en los que una parte sustancial de la población masculina gozaba del derecho de sufragio, no se hicieron guerra entre sí. Las democracias representativas modernas no se hacen la guerra entre sí. Están inclinadas a ver a las personas de otros países democráticos como menos amenazadoras, más dignas de confianza. Así, un mundo más democrático promete ser también un mundo más pacífico.

10- Los países con gobiernos democráticos tienden a ser más prósperos que los países con gobiernos no democráticos

Las democracias eran prósperas, y en comparación, los países no democráticos eran generalmente pobres. Dado que todos los países democráticos modernos tienen economías de mercado, y un país con una economía de mercado tiende a prosperar, un país democrático moderno probablemente sea también un país rico. Los países democráticos promueven la educación de sus pueblos, y una fuerza de trabajo instruida contribuye a la innovación y al crecimiento económico. Las economías modernas dependen de la comunicación, y en los países democráticos las barraras a la comunicación son mucho menores. Al crear desigualdades, la economía de mercado puede disminuir también las posibilidades de alcanzar una igualdad política plena entre los ciudadanos de un país democrático.

Las ventajas de la democracia: resumen[editar | editar código]

La democracia no puede garantizar que sus ciudadanos serán felices, prósperos, saludables o justos. En la práctica, la democracia nunca ha llegado a alcanzar sus ideales. A pesar de sus imperfecciones, nunca podemos perder de vista lo que hace a la democracia más deseable que cualquier alternativa factible. Gozando de todas esas ventajas, la democracia constituye para la mayoría de nosotros una apuesta mucho mejor que cualquier alternativa equiparable a la misma.

¿Por qué el capitalismo de mercado favorece a la democracia?[editar | editar código]

1- La democracia poliárquica sólo ha sobrevivido en países con predominio de una economía de mercado capitalista; y nunca ha sobrevivido en un país con economía que no fuera de mercado

2- Esta estricta relación existe porque ciertos rasgos básicos del capitalismo de merado lo hacen favorable para las instituciones democráticas. A la inversa, algunos de los rasgos básicos de una economía que no es de mercado la hacen perjudicial a efectos democráticos

Las entidades económicas en una economía de mercado capitalista son propiedad de individuos o empresas y no del Estado. Puede dejarse guiar exclusivamente por los incentivos del interés propio. Los mercados sirven para controlar y coordinar las decisiones de las entidades económicas. Es un sistema que produce bienes y servicios de forma mucho más eficiente y con regularidad y orden. El capitalismo ha conducido al crecimiento económico; y el crecimiento económico es favorable a la democracia y ayuda a reducir los conflictos sociales y políticos. El crecimiento también proporciona un excedente de recursos para apoyar la educación y así estimular una ciudadanía educada y culta. Crea una clase media que por lo general pregonan por las instituciones e ideas democráticas. También ayuda al descentralizar muchas decisiones económicas.

Pero en una sociedad más compleja, para evitar el caos económico, es necesario un sustitutivo de la coordinación y control aportados por el mercado. El sustitutivo factible es el gobierno del Estado. Se convierte en tarea del Estado la asignación de todos los recursos escasos. Para ello, el gobierno necesita un plan central detallado y comprensivo. No son las ineficiencias de una economía planificada lo mas lesivo para la democracia. Son las consecuencias sociales y políticas de dicha economía. Los líderes políticos habría de tener poderes sobrehumanos de autorrestricción para resistir la tentación de usar el poder que se les otorga en beneficio propio. Las economías de planificación central se han asociado siempre con los regímenes autoritarios.

Algunas salvedades[editar | editar código]

El crecimiento económico no es exclusivo de los países democráticos, ni el estancamiento económico es exclusivo de las naciones no democráticas. Los líderes autoritarios, cuyas políticas contribuyeron a estimular el desarrollo de una floreciente economía plantaron sin saberlo la semilla de su propia destrucción. Así como el capitalismo de mercado y el crecimiento económico favorecen a la democracia, pueden ser bastante menos propicios para los regímenes no democráticos. Cualquiera sea su actividad dominante, una economía descentralizada que contribuye a crear una nación de ciudadanos independientes es altamente favorable para el desarrollo y mantenimiento de las instituciones democráticas. La planificación ocurre generalmente en los gobiernos de tiempo de guerra. Su objetivo es asegurar que las necesidades militares y la provisión de bienes y servicios básicos sean satisfechos. El sistema es desmantelado una vez restablecida la paz. Las economías de dirección central sólo han existido en países cuyos líderes eran antidemocráticos.

¿Por qué el capitalismo de mercado daña a la democracia?[editar | editar código]

3- La democracia y el capitalismo de mercado están encerrados en un conflicto permanente en el que se modifican y limitan mutuamente

El capitalismo de mercado benefició a algunos, pero también perjudicó a otros. El sistema político dotó de oportunidades para que pudiera expresarse eficazmente la oposición al capitalismo de mercado no regulado. Algunos oponentes propusieron una regulación del capitalismo de mercado, pero otros abogaron por abolirlo. El capitalismo de mercado sin intervención y regulación estatal fue imposible en un país democrático por dos razones. Las instituciones básicas del mismo capitalismo de mercado exigen una extensa regulación e intervención estatal ya que una economía de mercado no puede llegar a ser completamente autorregulada. Sin la intervención y regulación estatal, una economía de esta índole produce serios daños a determinadas personas. Los actores económicos movidos por el interés propio tienen pocos incentivos para tener en cuenta el bienestar de otros. El candidato más fácilmente accesible para intervenir en una economía de mercado con el fin de alterar el resultado inevitablemente dañino es el gobierno del Estado. El fin de la intervención estatal es la de disminuir los efectos perjudiciales de la economía.

4- Dado que el capitalismo de mercado inevitablemente genera desigualdad, limita el potencial democrático al crear desigualdades en la distribución de los recursos políticos

Recursos políticos incluye todo a lo que tenga acceso una persona o grupo y de lo que puedan valerse para influenciar directa o indirectamente la conducta de otras personas. Debido a la desigualdad en recursos sociales, algunos ciudadanos obtienen una influencia mayor que otros sobre las decisiones del gobierno. Los ciudadanos no son iguales políticamente y la fundamentación moral de la democracia se ve vulnerada.

5- El capitalismo de mercado en gran medida favorece el desarrollo de la democracia hasta el nivel de la democracia poliárquica. Pero es desfavorable para el desarrollo de la democracia más allá del nivel de la poliarquía

El capitalismo de mercado es un poderoso disolvente de los regímenes autoritarios. Cuando los gobiernos autoritarios en países menos modernizados se disponen a desarrollar una dinámica economía de mercado, probablemente se dirijan hacia su propia destrucción. Pero la desigualdad en los recursos que estimula el capitalismo produce serias desigualdades políticas entre los ciudadanos. La relación entre el sistema político democrático de un país y su sistema económico no democrático ha supuesto un formidable y persistente desafío para los fines y prácticas democráticas.